sábado, 27 de septiembre de 2014

NACIONALISMO: DEL PARLAMENTO A LA CALLE

No hay nada mas cobarde que el dinero, dicen los que se dedican a las finanzas. Solo tenemos que comprobar como la más trivial de las noticias o incluso rumores afectan las decisiones de los inversores y arrastran a los mercados de valores internacionales. Esto es así porque el desarrollo económico necesita seguridad. La atracción de inversiones, el empleo, el desarrollo, la  prosperidad de un país están íntimamente ligados a la seguridad y estabilidad que sus instituciones pueden ofrecer a sus ciudadanos y empresas.    

La seguridad jurídica es posiblemente el elemento que marca la diferencia de una forma más clara entre los países desarrollados y aquellos en vías de desarrollo, y en esa materia España ha demostrado numerosas veces ser un campo minado. Las primas a las renovables, la urbanización del litoral fuera de ordenación, los eternos plazos administrativos, o una maraña competencial que constituye una auténtica ginkana para los inversores, son solo ejemplos de esta realidad.

No obstante, no hay mayor inseguridad jurídica, mayor inestabilidad, mayor riesgo aparente y real que el que se deriva de poner en cuestión los pilares básicos de nuestro Estado de Derecho, de nuestro ordenamiento, de nuestra convivencia..., y esto es algo que el pulso secesionista catalán está haciendo sin reparos ni paliativos. Un país que se sigue preguntando quién es, es terreno abonado al subdesarrollo.

Frente a esta realidad está el paraíso imaginario de la paleo izquierda. Los que aspiran a un mundo ideal mil veces experimentado y mil veces fracasado, en el que un estado benefactor planifique la economía, limite las libertades individuales en beneficio de la comunidad, en el que la propiedad privada esté supeditada al Estado, en el que se fijen sueldos, se repartan bienes y servicios. Ese comunismo cavernario, disfrazado de progresismo, pintado de verde, morado o rojo, etiquetado bajo novedosas marcas, edulcorado si es necesario para encajar con mayor facilidad en la mercadotecnia de las ideas, necesita justo lo contrario: la revolución necesita agitación social, descontento, indignación, cabreo generalizado, injusticia, subdesarrollo, paro, miseria. Solo en ese caldo de cultivo puede ofrecer sus soluciones y extenderse. La revolución es incompatible con instituciones democráticas, a las que no pretende reformar, sino destruir. La izquierda revolucionaria se desenvuelve mejor en las calles. Prefiere las plazas a los parlamentos, las huelgas a los acuerdos, el paro al empleo, las barricadas a las mesas de diálogo... En este sentido se entiende perfectamente que se apunten a cualquier movilización, que estén pancarta en mano al frente de lo que sea sin dejar pasar ninguna oportunidad de agitar la coctelera.



En España, a lo anterior se suma otro hecho singular: nuestra extrema izquierda se avergüenza de su país. A diferencia de lo que ocurre en otros lugares, donde sus comunistas no renuncian al patriotismo, en España, cuarenta años de dictadura, y una transición que no permitió la venganza por ellos anhelada, han servido, sirven y seguirán sirviendo como excusa para que les produzca sarpullidos cualquier símbolo nacional, cualquier elemento de unidad y de defensa de lo común.

Considerando estas dos cuestiones es normal que la izquierda española haya hecho suya sin ningún matiz las reivindicaciones nacionalistas de independencia, aunque no haya nada más reaccionario, menos progresista y más socialmente injusto que el nacionalismo. Solo esto explica que desde la izquierda se puedan priorizar los derechos de los territorios a los de los ciudadanos, los de los "pueblos" como realidades culturales frente a los del pueblo soberano jurídicamente constituido. Esto explica que desde IU o Podemos se defienda el derecho a autodeterminación de territorios dentro de un Estado de derecho, algo que la propia ONU sólo reserva a aquellos pueblos que sufren una persecución o discriminación extrema y sistemática (resolución 2625 (XXV)).

El nacionalismo no es más que una de las más rancias formas de populismo, y como todos los populismos tiene en común la tentación de ofrecer explicaciones simples a problemas complejos: para la ultraderecha francesa de Lepen son los inmigrantes, para los yihadistas los infieles, para los euroescépticos es Europa, para Beppe Grillo son los políticos, para Podemos o IU, el capital, la banca y el libre mercado, y para los independentistas catalanes, es España. Todos tienen a mano la explicación a todos los problemas y un dedo acusador presto y bien afilado. Y de entre todos los populismos, el nacionalismo es el más peligroso, es remar hacia atrás en el río del devenir de la historia de la Humanidad, aunque una izquierda que sigue persiguiendo su Revolución y en España venganza, lo vea como un aliado circunstancial interesante que puede ayudarles a alborotar el gallinero, ignorando que el nacionalismo es lo más alejado del progresismo que dicen defender. Es el "regresismo", el regreso a unos siglos XIX y XX que contaron por millones los muertos en la vieja Europa, algo que parece no importar a estos defensores de la "justicia social". 

Por eso, claro que a IU y a Podemos les interesa el proceso independentista catalán, les interesa en la medida en que pueda derivar en disturbios, en caos, en agitación social... Necesitan jugar en casa, en ese terreno en que se desenvuelven como pez en el agua, en ese río revuelto. 

Lo que es más difícil de entender es que las clases medias catalanas hayan sido afectadas por este virus. Que a los votantes de CiU, empresarios, comerciantes, industriales, alumnos de escuelas de negocio, investigadores, universitarios, funcionarios, personas de orden, con hijos, casas, hipotecas, sueños, personas que tienen algo que conservar, los hayan llevado al huerto independentista, no tiene ningún sentido. Animados por las emociones identitarias, legítimas y humanas, enfervorecidos por la pasión de la defensa de lo propio, de lo culturalmente propio, están haciendo el juego a los que desprecian las libertades de las que gozamos.

¿De verdad creen que la independencia saldría gratis? ¿Cómo han podido dejar que la emoción les nuble la razón? Deberían saber que la economía puede aguantar un día al año de "uves", cadenas o manifestaciones, pero no las soportaría varias semanas, deberían saber que los contenedores y autobuses quemados en las calles y los pasamontañas no gustan ni en Wall Street, ni en la City de Londres (y sí, los centros financieros internacionales influyen en nuestro bienestar), deberían percatarse que las decenas de miles de cruceristas que se pasean por las Ramblas todas las semanas lo pueden dejar de hacer. ERC se frota las manos con esta perspectiva, no por la independencia, que solo es una meta volante, sino porque ese es campo abonado para el nacimiento de ese Estado Protector que anhelan dirigir. Y recordemos que los sacrificios humanos jamás les han importado, a fin de cuentas ¿qué son para los arquitectos sociales unas miles de abejas en una colmena?






domingo, 8 de junio de 2014

CONSEJOS VENDO...


Hace ya tiempo que ocurre, pero ha sido especialmente tras las recientes elecciones al Parlamento Europeo cuando muchos ciudadanos se están dirigiendo a UPyD a darnos consejos para mejorar nuestros resultados. Las expectativas que UPyD despierta en el desierto de honradez en el que se ha convertido la política española hacen inevitable este bienintencionado acercamiento.

Algunos consejos se centran en aspectos menores, en detalles tácticos que siempre son bienvenidos, otros en cambio colisionan de bruces con lo que este partido es, y a ellos me voy a referir:

Sois un partido elitista, debéis adaptar vuestro mensaje a todos los votantes y niveles culturales.

Seguro que algo podemos hacer para mejorar nuestra forma de llegar, pero no se nos debe escapar una cosa: UPyD apela al voto ilustrado, y el voto ilustrado no significa el voto de los intelectuales, de los universitarios, significa el voto pensado, informado, elegido. Nuestros mensajes no son populistas ni simples. Es mucho más fácil posicionarse en contra del fracking, de Garoña o de las prospecciones en Canarias, en "defensa del medio ambiente", que explicar y razonar que estas tecnologías pueden desarrollarse en condiciones de seguridad si éstas se imponen, si se cumplen todos los requisitos legales establecidos a nivel nacional y europeo y se aplican las mejores técnicas disponibles. Desde luego es mucho más fácil que explicar que la dependencia energética de este país es un lastre para su desarrollo económico, que los procedimientos de evaluación ambiental han de aplicarse caso a caso y deben tomarse las decisiones que en cada caso corresponda en base al conocimiento. Sólo es un ejemplo, valen otros muchos. En todos los casos nos enfrentaremos a la misma realidad: UPyD no es un partido electoralista. Esto es así porque el objetivo no es ganar elecciones, ganar elecciones es el medio para cumplir nuestros objetivos políticos. Ese pequeño detalle nos impide decir lo que la gente quiere escuchar. Hacemos política no demoscopia. Por lo tanto tendremos los votos que podamos llegar a tener, explicando nuestro discurso, simplificándolo en lo posible cuando sea necesario, pero sin caer en el populismo y la demagogia que tan bien se le da a otros. UPyD esta condenado a hacer tanta pedagogía como política o incluso más. No hay otra, en esta sociedad del fracaso escolar, de la telebasura, y del analfabetismo democrático no hay otro camino.

No participáis en las tertulias televisivas de máxima audiencia.

Participamos en aquellos espacios a donde nos invitan, que desgraciadamente son pocos, y podemos expresarnos. Es evidente que al stablishment económico y político de este país le resulta mucho más útil financiar la campaña y promover movimientos populistas que puedan erosionar a las dos fuerzas de izquierdas principales, PSOE e IU, aunque el monstruo pueda llegar a crecer más de lo que creyeron y se les escape, que a un partido reformista, radical, pero profundamente institucional, de orden, que realmente compromete los resortes del poder secuestrado por el bipartidismo y sus socios de la elite económica. Dicho lo anterior, es cierto que en ciertos formatos televisivos, donde no existe moderación, donde el que más grita y el más maleducado más habla, donde sólo se pueden soltar consignas, mensajes cortos y simples, demagogos y populistas, es imposible articular un discurso razonado. No se puede jugar al rugby si lo tuyo es el baloncesto. No hay nada que hacer en ese campo. En el ejemplo anterior, el de la energía, mientras se intentara empezar a articular el razonamiento, el populista nos habría llamado tres veces terroristas ambientales y habría tocado el sentimiento del espectador haciendo referencia a las idílicas playas, las tortugas o los pescadores artesanales. Es batalla perdida. 



Deberíais reconsiderar vuestra posición frente a Ciudadanos.

Este es el más absurdo de los consejos. Ciudadanos es el trampantojo de UPyD, algo que por fuera, en una vistazo superficial puede parecer similar, pero que es radicalmente distinto. Un partido no sólo es lo que dice, es sobre todo lo que hace. Las cosas que hace UPyD dan lugar a que un organismo internacional nos otorgue un sobresaliente en transparencia (suponemos que un 9 porque les dio apuro darnos el 10, todavía nos preguntamos donde perdimos el punto),  mientras que esos que defienden lo "mismo" obtuvieron un 3. Un partido es lo que hace y lo que no hace. UPyD no es una barra libre en la que tras la firma de un papelito se integren partidos locales de dudoso origen, en gran parte contaminados por la corrupción. En UPyD tras la acción hay programa y tras el programa una profunda base intelectual y argumental, razones, no eslóganes copiados y discursos bien presentados sostenidos sobre la nada, asidos por los finos hilos del marketing y la promoción de la prensa concertada. UPyD es lo que es, y su mejor programa son sus estatutos, su democracia interna y su autoexigencia. Que nadie dude que si hubiera un partido que defendiera los principios que defiende UPyD y sus actos se compadecieran con sus palabras, no tendríamos reticencias en unir fuerzas, pero eso a día de hoy no existe. Los ciudadanos que quieren hacer lo que quiere hacer UPyD suelen hacer algo tan revolucionario como rellenar una ficha de afiliación y unirse al equipo. No hay más. Y desde luego ese cálculo simplista de la suma de votos es una falacia. Nada garantiza en política que 3 votos a A más 2 votos a B sean 5 votos a A+B. De hecho pueden ser 6 ó 3, pero incluso en el caso se que fueran 6, esos votos no sirven si para conseguirlos hemos tenido que prostituirnos, convertirnos en algo distinto a lo que dijimos querer ser cuando nacimos y a los que somos, traicionarnos a nosotros y a nuestros votantes. Los que nos votan lo hacen porque nos conocen y no quieren que cambiemos, travestirnos es una forma de confundirlos y perder su confianza. Los ciudadanos no merecen más traidores.


No deberíais atacar a Podemos, si lo hacéis insultáis a los miles de ciudadanos de buena fe, indignados y hartos, que les han votado.

Es cierto, no debemos atacar a Podemos, no son más que otros adversarios políticos legítimos con quien debemos competir de forma sana. No es nuestra intención atacarlos, de hecho debemos ayudarles a que todos los leninistas, bolivarianos, independentistas, todos aquellos que entiendan que el uso de la violencia es una opción legítima y no debe ser patrimonio del Estado, sepan que ahí tienen su partido. Lo que si debemos hacer es desenmascararlos, porque ya que ellos ejercen una de las peores formas de corrupción que existen, la mentira y la manipulación, es deseable que los demócratas hagamos todo lo posible porque todos los que lo han votado sepan lo que han votado. A Podemos no hay que combatirlo, sólo hay que dejarlos hablar y actuar, para que todos conozcan al lobo que hay debajo de esa piel de cordero. Como ejemplos, en los siguientes vídeos se muestran sólo algunos de sus métodos y objetivos, a difundirlos, ahí tienen propaganda gratis -lamento que este blog sea mucho menos seguido que la Sexta-.
https://www.youtube.com/watch?v=cZi48UTD8Lk
https://www.youtube.com/watch?v=z5M4BSC4SmY; 
https://www.youtube.com/watch?v=j8nODoOs1A4
https://www.youtube.com/watch?v=OQ7nSDWJ5s0,




Tenéis que cambiar de portavoz, de imagen, buscad a alguien más joven que represente mejor  la renovación de la política.

Estaríamos locos si prescindiéramos del mayor activo de UPyD, la líder política más valorada de España, la que tantos militantes del PSOE como del PP quisieran tener. El planteamiento es patético, es el planteamiento de los que consideran más importante el continente que el contenido, el marketing que el producto, la forma que el fondo. Es la aportación de la frivolidad, de la tele basura, de los vendedores de espuma, de los que no tienen ni ponen ni alma, ni pasión, ni principios en lo que hacen. El marketing político lo dejamos a otros que de eso saben muchísimo, los mismos que decidieron poner a Elena Valenciano de cabeza de cartel sin considerar lo que hay o deja de haber dentro de esa cabeza y aconsejarle que hablara de machismo y aborto. Que Rosa no deja indiferente a nadie, que tiene admiradores y detractores, por supuesto, le suele ocurrir a todos los que pasan por la vida con valentía, sin complejos, con honrada ambición, con las ideas claras y la seguridad en sí mismos que da tener la conciencia tranquila y el convencimiento de hacer lo correcto. Los mediocres no los soportan porque ven en ellos reflejado lo que admiran y jamás serán. La coherencia de Rosa en el conjunto de su trayectoria vital descoloca a la parva de aplaudidores de los envoltorios de vacío que son esas organizaciones políticas que han dejado de ser instrumentos al servicio de la ciudadanía. Y por supuesto más entre los socialistas, entre los que ese escozor continúa y algunos siguen llevando muy mal la digestión. Las sectas nunca perdonan a sus "traidores". Que si es un partido personalista, dicen las mismas cadenas que habiendo prometido cubrir una rueda de prensa de Rosa, cuando se enteran que la ofrece Carlos Martinez Gorriarán, no se presentan... Que nadie se preocupe, en UPyD hay decenas de personas que podrán sustituir a Rosa cuando llegue el momento, personas que política e intelectualmente dan siete vueltas a lideresas recién salidas del invernadero del capullo, que ahora se presentan como única esperanza de un partido histórico en pleno hundimiento.
 



Tenéis que crecer más, expandiros en pueblos pequeños, en la España rural, UPyD debe presentarse en todas partes.

Pues va a ser que no. UPyD es un proyecto nacional que ha nacido para lograr una serie de objetivos que tienen que ver con la regeneración democrática de nuestro  país y reformas importantes de la arquitectura territorial y del propio Estado. Claro que el ámbito local es importante, y estamos y estaremos en todos aquellos lugares donde podamos hacerlo con garantías de que nuestros hombres y mujeres van a defender el proyecto común con solvencia. Para estar por estar ya están otros. Cada día rechazamos afiliaciones masivas, promesas de concejalías y alcaldías, de desterrados o pretránsfugas de sus partidos, de aspirantes a caciques locales que ven en UPyD una franquicia amable, una marca interesante que puede ayudarles a encontrar asiento en el pleno municipal. Si se tratara de crecer a cualquier precio ya lo habríamos hecho, conocemos todas las formas existentes para ganar elecciones locales en pueblos, pero hacerlo sería traicionarnos y lo que es peor, traicionar a los que depositan su confianza en nosotros. Ni el clientelismo, ni las promesas materiales, ni la devolución de favores, ni los bocadillos, ni las partidas de mus, ni el tráfico de peonadas, van a ser nunca nuestros argumentos ni métodos. Tardaremos en estar en todos los ayuntamientos, posiblemente nunca a lleguemos a estar en todos (entre otras cosas porque nos hemos propuesto reducirlos a más de la mitad). Tardaremos el tiempo necesario hasta que encontremos en cada uno de ellos personas honradas, que compartan el objetivo esencial, decididas a llevar nuestro mensaje y compromiso desde el convencimiento propio, no impostado ni importado. Aún así, acabaremos teniendo nuestros corruptos, será inevitable, pero que nadie dude que actuamos preventivamente y seremos radicales y expeditivos llegado el momento. 



Tenéis que estar más presentes en las movilizaciones civiles, en la calle.

UPyD nació de un movimiento social. Nadie nos va a dar lecciones en materia de activismo ciudadano. "De la Calle al Parlamento" se titula el libro de Carlos Martínez Gorriarán en el que se describen esos años, ese tránsito, y desde entonces UPyD no ha abandonado la calle. No hay un fin de semana en el que no haya una mesa informativa de UPyD en algún rincón de alguna ciudad o pueblo de España, no hay campaña en la que nuestros candidatos no celebren actos en la calle, dándole el micrófono a los ciudadanos, escuchándolos y respondiéndoles. Pero UPyD es un partido institucional, ha nacido para gobernar España y ayudar a construir Europa, y su sentido institucional obliga a separar claramente ambos ámbitos. UPyD no va a utilizar nunca la agitación social como un arma de presión política para conseguir mediante esa vía lo que no consigamos defender en los Parlamentos. A UPyD no nos verá nadie introduciendo comisarios políticos en las asociaciones vecinales, estudiantiles o profesionales, participando en el juego del reparto clientelar, igual que no forma parte de las centenares de plataformas antiesto o contraaquello que se crean cada día en toda España. Cuando coincidamos con sus fines lo diremos públicamente, pero nadie nos encontrará politizando el activismo ciudadano, injiriendo, interfiriendo y manipulando los movimientos sociales. Nuestros afiliados a título personal son libres para estar en manifestaciones y donde consideren, pero UPyD sólo ha estado y estará en celebraciones y actos muy concretos que tengan que ver con la defensa de los derechos humanos (día del orgullo gay, movilizaciones de víctimas del terrorismo...). y nunca en cabeza. El protagonismo de estos actos los tienen los convocantes, UPyD sabe estar en su sitio.



 
Dicho lo anterior, aceptamos todos los consejos. Este es un partido abierto a la ciudadanía. Cada día nos llegan mensajes privados en Tuiter o Facebook, correos electrónicos y llamadas de ciudadanos, asociaciones, empresas..., de la sociedad civil en su conjunto, en los que nos trasladan sus preocupaciones, sus problemas, sus ideas, y todas ellas las analizamos, ninguna cae en saco roto, nos dan información y nos nutren, aunque no todas las hagamos propias. Una ciudadana anónima, Elena Alfaro, en su lucha por el préstamo gratuito de libros de texto encontró en UPyD un instrumento; es sólo un ejemplo, pero que ilustra perfectamente lo que debe ser un partido para los ciudadanos, única y exclusivamente un instrumento.

miércoles, 21 de mayo de 2014

AMBICIÓN DE EUROPA



Muchos ciudadanos se preguntan estos días qué ganamos formando parte de Europa. Habrá quien quiera ver en la pertenencia a Europa sólo un interés económico, un mercado común, unos fondos de cohesión, un caladero en el que echar las redes para pescar financiación con la que volver a España para dar “formación” a parados inventados, construir aeropuertos sin aviones o túneles del AVE para cultivar champiñones…

Es muy triste que el discurso del partido del gobierno sea ese, el de ofrecer un candidato adiestrado en la lucha por los recursos, con experiencia en las negociaciones, en ese tira y afloja en el que se ha convertido la política europea. Es lamentable que el objetivo sea mandar a los más capaces para “sacar” lo máximo a Europa, siguiendo el ejemplo que durante décadas nos han dado nuestros nacionalistas internos cuando iban de excursión a Madrid a ver que con qué botín volvían mientras apuntaban con el trabuco del apoyo parlamentario (eso antes de la llegada del Mesías).
Esta pobreza de miras, esta indigencia moral, esta falta de ambición, choca de bruces con lo que realmente es Europa: un oasis de civilización en el mundo, la garantía de protección de los Derechos Humanos y la cuna del Estado del Bienestar.
Un europeo sabe que una multa no se renegocia con el policía que se la pone, que el estado no le detendrá, encarcelará, juzgará y asesinará a sangre fría por grave que sea el delito que haya cometido, que ningún niño europeo está en un taller fabricando alpargatas en vez de en la escuela, que nadie será ahorcado o acosado por su condición sexual, que ninguna mujer será lapidada por adulterio… Todas estas enfermedades que tenemos asumido que nosotros no padecemos, cosas que nos parecen tan obvias, no están garantizadas fuera de nuestras fronteras.
A Europa no sólo le debemos carreteras y ferrocarriles, eso casi que es lo de menos, le debemos el poder pedir una hoja de reclamaciones en un establecimiento, poder conocer los ingredientes de un producto que compramos, que una nueva carretera no se pueda hacer sin evaluación ambiental, que existan políticas para proteger la biodiversidad, que existan garantías en las transacciones comerciales…
Pero esta Europa sólo es el germen de lo que ha de llegar a ser. Nos encontramos en un fin de ciclo, la estructura que nos ha traído hasta aquí está agotada, no da más de sí, y tenemos la obligación de emprender decididamente la andadura de la siguiente fase. Aunque la Constitución Europea fuera abortada por los egoísmos nacionales y sustituida por el parche del Tratado de Lisboa, hemos de ser conscientes de que no queda otra solución que seguir caminando por la senda de la integración, y a ser posible a mayor velocidad.
La unión política a través de la Constitución de una Europa Federal, sobre la base de países que no han de perder su identidad, pero en la que los ciudadanos sean los protagonistas, reemplazando a los lobbies, las multinacionales y sus opacos gobiernos nacionales en el timón de la Unión, no es una opción, es la única alternativa. Hay cosas que no se pueden quedar a medias y Europa es una de ellas. El coste de la No Europa es tan alto que no podemos llegar ni a imaginarlo, y es que no sólo se puede medir en millones de euros, también, si echamos un vistazo al siglo XX, en millones de vidas. Ampliar el ámbito político que garantice nuestros derechos fundamentales será la única forma de defenderlos en las próximas décadas ante otros modelos de crecimiento, comportamiento y valores de los que tenemos que huir y a los que, por el contrario, tenemos que dar ejemplo retomando un liderazgo mundial, basado en el humanismo, que nunca debimos haber perdido.
Esta unión política, fiscal, económica, social, jurídica y cultural, se debe construir sobre el pragmatismo de la razón y la ilustración. Este empeño no necesita de identidades nacionales ni símbolos de ningún tipo para labrarse. Los sentimientos identitarios no son malos, pero tampoco necesarios. En cualquier caso, también tenemos los europeos esos símbolos, esa cultura y esa historia común para que, quién lo necesite, las pueda llevar al plano emocional.
Identificarnos con Europa es fácil, sólo hace falta pasear por las salas del Louvre, por los pasillos de los museos vaticanos o por la National Gallery de Londres para saber que formamos parte de algo. Tomarnos una cerveza en una terraza de Amsterdam o un cannoli en una pastelería de Nápoles, andar entre las estanterías de un Ikea de Goteborg o un Carrefour de Murcia, esquiar en los Alpes o hacer surf en Tarifa, apasionarnos en una final de baloncesto entre el Panathinaikos y el Barcelona… Hay muchas formas de palpar, sentir y reconocer Europa.



Habrá quien quiera ver en Stonehenge o el Panteón un santuario druida o un monumento romano, aunque son vestigios de nuestros orígenes, los de todos; habrá quien quiera seguir viendo en la Trafalgar Square de Londres un símbolo de una batalla entre el Imperio Británico y el Español, pero si lo miramos bien no es más que el símbolo de un episodio de la historia común, la de todos; habrá quien quiera ver en la plaza de la Concordia de París el símbolo del nacimiento de la república francesa, pero realmente es el símbolo de la conquista de los derechos ciudadanos y el alumbramiento del estado moderno, el de todos; habrá quien quiera ver en el memorial de Berlín al holocausto un símbolo de una atrocidad histórica que protagonizó Alemania, pero realmente es una señal de alarma y recuerdo permanente de que la barbarie está al acecho, y no hace tanto tiempo fabricó monstruos a partir de europeos civilizados.




El camino que tenemos por delante todos los europeos es apasionante, nuestros jóvenes erasmus, nuestros investigadores, nuestras empresas, nuestros clubs de fútbol, incluso nuestros burócratas, son sólo una avanzadilla. Y en este camino, como en todos los que la humanidad ha emprendido, hay entusiastas que van en cabeza como los que hemos confluido en UPyD obsesionados con el poder de la ciudadanía y con hacer posible lo necesario, caminantes oportunistas obsesionados con sistemas económicos fracasados que aprovechan cualquier crisis para retomar su viejo mantra liberticida culpando a Europa de lo que no tiene la culpa, y caminantes que arrastran los pies, mientras se miran el bolsillo y guardan sus sobres, obsesionados con mantener sus organizaciones, y sus decenas de miles de estómagos que alimentar, sin preocuparles el futuro de las próximas generaciones. Y por cierto, también hay cuatro eremitas, detrás del Mesías, que han decidido tomar el camino en la dirección contraria, la de la desintegración y la desunión, que conduce a la cueva del aislamiento, donde les han contado que la tribu podrá proteger sus señas de identidad.

sábado, 22 de marzo de 2014

LAS COMPARACIONES SON ODIOSAS

Propongo un ejercicio.
A continuación se relacionan los perfiles profesionales de los 10 primeros miembros de la lista a las europeas de dos partidos españoles. Se trata de ELEGIR lo que nos parezca mejor a priori, sin más datos, ordenando los 20 de mejor a peor.
Luego animo a comprobar si los 10 primeros están repartidos por igual entre el partido A y el B o no es así.
No es el único criterio para votar a uno u otro, pero es un criterio.
Las comparaciones siempre son odiosas, ¿verdad?
 
PARTIDO A
68 años. Catedrático de Derecho Administrativo. Miembro de la Comisión de Expertos que diseñó el modelo autonómico español. Secretario General Técnico del Ministerio para las Administraciones Públicas (1982-1987). Autor de numerosas publicaciones como jurista y ensayista. Sin militancia política hasta 2009 cuando es elegido diputado en el Parlamento Europeo. Elegido en primarias cabeza de lista para las elecciones europeas 2014.

PARTIDO B
53 años. Se incorporó con 17 años a su partido. Ha cursado las licenciaturas de Derecho y de Ciencias Políticas, aunque no llegó a finalizar ninguna de las dos. Desde 1999 hasta 2007 eurodiputada. Desde 2009 hasta la actualidad diputada nacional. Elegida por designación.
 
PARTIDO A
49 años. Licenciada en Filología hispánica y Filología vasca. Empleada pública. Diputada del Parlamento Vasco (1993-1998) y concejal en Urnieta (1999-2007). Cofundadora de la iniciativa ciudadana “Basta ya” en 1998 (premio Sajárov a los DDHH del Parlamento Europeo en 2000). Presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo entre 2005 y 2012.

PARTIDO B
65 años. Ingeniero Técnico Industrial y Licenciado en Derecho. Actividad sindical desde 1977 y política desde 1979 hasta la actualidad, como concejal, parlamentario vasco, diputado y eurodiputado. También ha sido ministro.
 
PARTIDO A
59 años. Abogado-economista por la Universidad de Deusto. Trabajó en el sector de seguros. Ha sido concejal en el Ayuntamiento de Bilbao (1983-1987) y Parlamentario Vasco desde 1990 hasta 2007. Articulista y escritor de novela y ensayo.

PARTIDO B
40 años. Licenciada en Medicina, Máster en Derecho Sanitario, en Trasplante de Órganos y Tejidos y Diplomada en Alta Dirección de Instituciones Sociales. Cardióloga en ejercicio hasta su elección como diputada al Congreso en las elecciones de 2008. Alcaldesa de Albaida del Aljarafe desde las elecciones de 2003.
 
PARTIDO A
48 años. Licenciada en Psicología Industrial por la Universidad Complutense, con MBA y posgrados en Dirección de Marketing, RRHH y Entidades sin Ánimo de Lucro, ha desarrollado su carrera profesional en el ámbito del marketing y la comunicación a lo largo de más de veinte años como directiva en grandes multinacionales. Es también novelista y docente. Sin actividad política remunerada previa.

PARTIDO B
52 años. Licenciado en Derecho y en Ciencias Políticas y Sociología. Máster en Derecho y Diplomacia y Doctor en Derecho (universidades internacionales). Profesor titular de Derecho Constitucional y Catedrático de Derecho Constitucional en dos universidades españolas. Autor de una docena de libros. Desde 1990 con actividad política. En 1990 asesor ministerial, en 1993 jefe de gabinete ministerial, desde 2000 diputado. Desde 2004 a 2007 ministro de Justicia. Desde 2009 eurodiputado.
 
PARTIDO A
64 años. Licenciado en Literatura y Ciencias Físicas. Másters en IESE y CECO (Economía). Publica regularmente en prensa. Ha desarrollado su carrera básicamente en Direcciones de RR.HH y de relaciones internacionales e institucionales en empresas e instituciones públicas. Miembro del Comité Económico y Social Europeo de 1986 a 1991 y desde 2003 hasta el momento presente.

PARTIDO B
39 años. Diplomada en Trabajo Social (1995). Concejala del Ayuntamiento de Laguna de Duero (1995-2000). Diputada Provincial por Valladolid. Diputada nacional (2000-2004). Diputada al Parlamento Europeo (desde 2004).
 
PARTIDO A
59 años. Licenciada en antropología. Máster en Gestión Pública. Trabajó en RRHH en empresa privada. Actualmente, escritora y articulista en diversas publicaciones. Sin actividad política remunerada previa.

PARTIDO B
28 años. Licenciado en Derecho (2007) y Máster en Liderazgo para la gestión política y social. Profesor Asistente de Instituciones del Derecho Comunitario. En política activa desde 2009. Concejal de Distrito y Portavoz en el Distrito de Les Corts, Barcelona.
 
PARTIDO A
39 años. Licenciado y Doctor en Química. Postdoctorado en la Universidad de Oxford. Profesor titular de química orgánica en la Universidad de Oviedo donde dirige el grupo de investigación de Síntesis Orgánica, autor de unas 80 publicaciones científicas en revistas internacionales. Sin actividad política remunerada previa.

PARTIDO B
38 años. Licenciada en Económicas. Administradora financiera y responsable de compras en la empresa privada. En política activa desde 1999. Concejal de Presupuestos, Economía y Hacienda en el Ayuntamiento de Bilbao (2004-2009). Diputada al parlamento Europeo (desde 2009).
 
PARTIDO A
43 años. Licenciado en Derecho. Máster en Unión Europea y actual doctorando en Unión Europea (UNED). Abrió y dirigió durante año y medio su propia academia de idiomas. Ha traducido numerosas obras de teatro para la productora Trasgo S.L. Sin actividad política remunerada previa.

PARTIDO B
65 años. Doctor en Ciencias Políticas, estudios de postgrado en el Massachussets Institute of Technology (M.I.T.) en 1974 y 1975. También estudios de postgrado sobre gestión universitaria y cultural en la Strathclyde University de Escocia (1980). Es Profesor Titular del Departamento de Ciencia Política y de la Administración. En 1973 ingresó por oposición en el Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado. Desde 1981 ha ocupado distintos altos cargos ministeriales. Desde 2009 eurodiputado.
 
 
PARTIDO A
38 años. Licenciada en Derecho. Abogada en ejercicio, se especializó en derecho del seguro en Madrid, donde trabajaba como letrada externa de aseguradoras, hasta que fundó su propio despacho en Málaga, especializado en responsabilidad civil y seguros. Simultáneamente, y desde hace más de trece años, lleva la asesoría jurídica de AMDEM (Asociación Mostoleña de Esclerosis Múltiple). Sin actividad política remunerada previa.

PARTIDO B
56 años. Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales. Máster en Teoría Económica, Universidad de Minnesota. Funcionaria de la Generalidad Valenciana, donde fue jefa del Área de Programación Económica e Inversiones Públicas de la Consellería de Economía y Hacienda y directora general de Régimen Económico de la Consellería de Cultura, Educación y Ciencia. Funcionaria del Ministerio de Economía y Hacienda de España, como jefa del Área Regional de Coordinación de Procesos Catastrales de la Gerencia Regional del Catastro de Valencia. Autora de numerosos artículos y directora de diversas publicaciones económicas de la Generalidad. Diputada nacional desde 2008.
 
PARTIDO A
Licenciado en Derecho. Funcionario por oposición en el Cuerpo de Inspectores de Finanzas del Estado desde el que participó en las negociaciones de adhesión de España a las Comunidades Europeas. Durante un periodo de 8 años de excedencia colaboró con la firma PriceWaterhouse como Director de su Departamento Fiscal. Ha sido consejero Financiero de la Delegación Permanente de España en la OCDE en París y Presidente del Tribunal Económico-Administrativo Regional de Madrid. Sin actividad política remunerada previa.

PARTIDO B
52 años. Estudios superiores de Derecho, aunque no acabó la carrera. Actividad política desde 1978. En 1989 fue elegido senador, repitiendo escaño en las siguientes elecciones. En las elecciones generales de 1996  consigue el puesto de diputado. De 2009 a 2011 ministro.
 
 
 
 

sábado, 1 de marzo de 2014

HIMNO DE ANDALUCÍA COMENTADO


La bandera blanca y verde

La primera referencia escrita de la bandera de Andalucía, con una estructura similar, es la del reinado de Al Mutasim de la taifa de Almería del año 1051, por lo que es la bandera más antigua de Europa, y probablemente del mundo, que sigue en uso.

El Estatuto de Autonomía de Andalucía la define “... es la tradicional formada por tres franjas horizontales —verde, blanca y verde— de igual anchura, tal como fue aprobada en la Asamblea de Ronda de 1918”.

Tanto la bandera como el himno y el escudo fueron adoptados por la Junta Liberalista de Andalucía en la Asamblea de Ronda de 1918, donde se proclamó que en adelante la bandera de Andalucía consistiría en tres franjas horizontales del mismo ancho, verde, blanca y verde. Blas Infante fue el responsable directo de la creación de la bandera, cuyo diseño justificó por el verde, el color de los Omeya, y el blanco, propio del Imperio Almohade, periodos que desde su óptica fueron dos de las épocas de mayor esplendor de un poder político en el territorio de la actual Andalucía. Según esta idea, la tonalidad de verde elegida fue denominada "verde omeya"; dicha denominación fue reconocida oficialmente mediante el Decreto 212/1983.
 
 

Afortunadamente de ese esplendor Omeya y Almohade sólo nos queda una bonita bandera, un patrimonio cultural y monumental excepcional, y poco más, pese al batallón  de aliados de civilizaciones, laicoselectivos, relativistas amnésicos, revisionistas buenistas y pánfilos con mala conciencia generacional que cada año la montan con la celebración toma de Granada y otras idioteces similares. Afortunadamente hoy Andalucía es laica, las mujeres pueden conducir, tienen libertad para taparse el pelo o no hacerlo y cuando tienen 12 años nadie las vende casándolas con un cincuentón con dinero.

vuelve, tras siglos de guerra,

Efectivamente han sido siglos de guerra, desde las púnicas del siglo III a.c. a la Civil del siglo XX, Andalucía no se ha librado de ninguna. Tartessos, fenicios, griegos, cartagineses, romanos, vándalos, visigodos, almorávides, almohades, castellanos, reyes cristianos de distinto pelaje, franceses, ingleses, dictadores gallegos nacionalcatólicos …, todos  han derramado sangre en esta tierra, y algo hemos aprendido.

a decir paz y esperanza,

Paz parece que sí ha dicho, y lo ha dicho alto y fuerte, y también parece que se la ha entendido, que ha calado. Llevamos ya 37 años de democracia y 32 de autonomía, que han conseguido canalizar las injusticias sociales y las iras que generan de forma ordenada, contenida, garantizado la paz.

Lo de la esperanza es harina de otro costal. La Andalucía de 2014 pierde convergencia con la Unión Europea. Su producto interior bruto per rápita se sitúa en el 73%  de la media  la UE. Desde 2007 la pérdida ha sido de 8 puntos, y todavía hay quien se alegrará de que esta situación haga posible que Andalucía reciba 1.500 millones de euros adicionales por haber vuelto al selecto club del “objetivo uno”.

Esperanza es un concepto que difícilmente pueden entender los 1.440.000 andaluces en paro (el 36% de la población activa), y mucho menos aún los 632.000 jóvenes (el 45,6%), a quienes su tierra sólo les está dando la oportunidad de marcharse a buscar un futuro lejos, en un cómodo vuelo y no saltando vallas con cuchillas, lo que tal y como está la cosa quizá no sea poco.

bajo el sol de nuestra tierra.

Exactamente más de 2.800 horas de sol, horas que nos sirven para tener instalada una potencia de energía solar fotovoltaica de 838 MW frente a los 35.600 de Alemania, con casi la mitad de horas de sol y siendo apenas cuatro veces y media más extensa. Es cierto que en Alemania el sector esta hipersubvencionado, casi tanto como aquí subvencionamos a empresas públicas innecesarias, ayuntamientos minúsculos e inviables, diputaciones decimonónicas o cursos de formación de degustadores de marisco en el Caribe. ¿cuánto podríamos hacer con el dinero que malgastamos?

Afortunadamente no todas esas horas de sol las despifarramos. Buena parte de ellas las invertimos en producir hortalizas con las que suministramos los mercados de media Europa o el aceite de oliva que compran los italianos a granel a bajo precio y revenden en botellitas de cristal en medio mundo y otra parte se las llevan puestas en la piel los millones de turistas que nos visitan cada año.

¡Andaluces, levantaos!

Pues sí, no estaría de más. Levantémonos. Si puede ser para algo más que ir al fútbol, a los toros, al Rocío, a la feria, para entrenar como costalero o ensayar coplas de carnaval. Y por cierto, todo eso no dejemos de hacerlo, todo eso que nos singulariza, nos nutre y permite mantener un acervo milenario, pues todo ello es posible y compatible con otras causas. Pero levantémonos también para emprender, para crear, para inventar, para investigar, para rellenar libros de quejas y reclamaciones, para manifestarnos, para exigir nuestros derechos; levantémonos para votar, para participar como ciudadanos políticos, para formar parte activa de la ciudadanía, ahora para firmar la ILP para la reforma de la ley electoral que permitiría regenerar la democracia.



¡Pedid tierra y libertad!

Bueno, mejor no pedidla. Tampoco ocupadla como dice ese señor con barbas y pañuelo palestino. La tierra en la Europa civilizada, en el mundo que funciona, ese que tiene un 6% de paro, se compra. Para eso están los notarios y estaban los bancos. Ahora es cierto que los bancos no ayudan demasiado, están preocupados guardando el dinero que les hemos prestado o regalado, pero eso no es óbice. Olvidémonos de mendigar.

Y la libertad tampoco hay que pedirla, hay que defenderla. Es lo más preciado que tenemos, pero la tenemos por el hecho de ser ciudadanos españoles y europeos, algo que nos ha venido dado, pero que otros antes que nosotros ganaron con su trabajo, su sangre o su vida. Por eso hay que defenderla, porque tuvo un precio, y porque aunque es inherente a la ciudadanía que nos garantiza los derechos hay quien cuestiona esa ciudadanía y quien la menosprecia. Defenderla siempre, pedirla nunca ¿A quién? La libertad está en las papeletas que metemos en sobres periódicamente, usémosla racionalmente, pues es la mejor forma de protegerla.

¡Sea por Andalucía libre,

España y la Humanidad!

¡Sea! Pero este brindis no es gratis. Habrá que levantarse, habrá que hacer crecer la autoestima y a la vez rebajar el tono de las alharacas y golpes de pecho, cuyo volumen guarda una proporcionalidad directa al complejo secular. Con la libertad nacemos, pero la independencia personal hay que construirla desde el trabajo y el conocimiento. Esa es la única independencia que los andaluces necesitamos defender, el único derecho a decidir que estamos obligados a ejercer.

No podemos concebir nuestra libertad personal, sin la libertad de todos, de los españoles, los europeos y la humanidad. La soberanía nacional sólo encuentra sostén sobre los hombros de ciudadanos soberanos y libres. Los borregos, esos que balan, o  piden, nunca han construido países, no los necesitan, porque ninguna libertad tienen que defender, un simple rebaño donde verse rodeado de iguales que balan de la misma forma, les basta.

Los andaluces queremos

volver a ser lo que fuimos

hombres de luz, que a los hombres,

alma de hombres les dimos.

Pues no sé si lo fuimos, ni si pudimos serlo, como tampoco sé si queremos, aunque sí que podemos ser esos hombres de luz. Andalucía tiene la desgracia de menospreciar la luz de sus hombres, esos que acaban teniendo que desarrollar fuera su talento, no sólo los jóvenes que ahora marchan con su título debajo del brazo, sino a los que ahora y siempre han tenido que encontrar amparo a su genialidad emprendedora, científica, técnica o artística, lejos aquí, en lares donde el terreno estuviera abonado o al menos no hubiera segadores de ingenio, esos empleados de la Agencia Pública Andaluza de Aniquilación de la Iniciativa. Andalucía es demasiadas veces esa casa familiar que se le queda chica a los grandes porque se dedican a empequeñecerla los mediocres.

Por otra parte Andalucía tiene la virtud de los pueblos mil veces invadidos y jamás conquistados, esos que siempre acaban conquistando a sus invasores. Sean marroquíes en el Ejido, ingleses en Torremolinos, o rumanos en la Sierra de Segura, Andalucía nunca hurta el alma a los hombres, sólo los convence, susurrándoles al oído, para que la dejen aquí.