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domingo, 23 de noviembre de 2014

UN AÑO EN EL CONSEJO DE DIRECCION DE UPyD

Justo en estos días se cumple un año de mi incorporación al Consejo de Dirección de UPyD, partido al que me afilié a los dos meses de su constitución en 2007, al que llevo dedicándole el escaso tiempo libre que mi trabajo y mi familia me dejan.

No sé si en estos días de tribulaciones, dimes y diretes, pretendidas crisis, mi relato puede interesar a alguien, pero yo siento la necesidad de hacerlo.

Era septiembre de 2013 cuando recibí la llamada de Rosa para pedirme ver en Madrid. Me encontraba disfrutando una semana de vacaciones en Navarra, pero no dudé en acceder a ella. Me escapé la mañana convenida, dejando a mis amigos y mi esposa con los que pasaba esos días en una casa rural de Íbero y la mantuvimos. Me ofreció formar parte de su candidatura al Consejo de Direccion que pensaba presentar en el II Congreso de UPyD que se celebraría en noviembre. Sin ninguna duda le agradecí su confianza y acepté el ofrecimiento.

Tras la proclamación del nuevo Consejo de Direccion, el sábado 2 de noviembre de 2013, por la tarde, mantuvimos la primera reunión. No me la esperaba. Menos aún me esperaba que el objeto de la misma fuera preparar el acto del día siguiente, y que Rosa nos pidiera opinión a todos sobre qué cosas creíamos que debería incluir en su discurso de clausura. Le dimos algunas ideas que apuntó con atención. Me sorprendió que Rosa, a la que creía autosuficiente en materia de discursos, tuviera ese gesto de humildad y mucho más la forma en que recogió los comentarios, con tanto interés y cuidado.

Un par de semanas después se produjo la primera convocatoria a una reunión del CD. En este punto debo reconocer que me encontraba muy preocupado. No preocupado por el papel que yo pudiera representar en él, no preocupado por decepcionar a Rosa, no preocupado por decepcionar a mis compañeros de Andalucía, no preocupado por no estar a la altura del órgano... Solo me preocupaba la posibilidad de descubrir algo que me decepcionara.

Acudí a la primera reunión del CD como habría entrado en la cocina del restaurante chino al que llevo yendo toda la vida. Con un miedo atroz a descubrir manos sucias tocando la comida, poca higiene y mala calidad en los productos, con pavor a reconocer haber vivido engañado durante siete años. Me aterrorizaba la idea de descubrir malas artes, impostura... Imaginarme que la sala de máquinas, las alcantarillas de mi partido, me pudieran cambiar para siempre mi visión sobre él me quitaba el sueño.

¿Ahora tendré que decidir si me trago mi idealismo? ¿Tendré que empezar a autoconvencerme de que el fin a veces justifica los medios? ¿Que el partido y su interés es prioritario al interés general? ¿Y si todo aquello que decimos de puertas para afuera es solo de puertas para afuera? ¿Me convencerán de que puede ser aceptable mirar para otro lado en determinadas circunstancias? ¿Me autoconvenceré de que para seguir ahí, en el puente de mando, no es un sacrificio tan grande taparme los ojos o la nariz alguna vez? ¿Cuánto duraré si digo lo que pienso?

Todas estas preguntas me atormentaban en esas primeras semanas....

Ha pasado ya un año y muchas reuniones, hemos decidido abrir expedientes disciplinarios, aprobar listas electorales, convocar procesos electorales internos, cambiar portavoces que se negaban a ser nuestra voz, hemos analizado resultados electorales, fijado posiciones políticas, marcado estrategias de comunicación, reaccionado ante traiciones inesperadas, discutido en torno a las crisis sobrevenidas..., y en todas esas reuniones jamás he tenido ningún problema moral, no he ocurrido nada de lo que temía. Al contrario, lo visto y conocido ha superado con creces mi nivel de exigencia ético. He aprendido que la democracia no es una forma más de tomar decisiones, es una forma de ser, algo esencial que o forma parte de los principios y las convicciones más profundas de las personas o no es. He aprendido que en democracia las formas, las reglas, no es que sean tan importantes como el fondo, es que son el fondo.

Siempre he salido de las reuniones con un pensamiento: "ojalá esta reunión la hubieran podido ver en directo, y sin que supiéramos que se retransmitía, todos los afiliados y todos los españoles".  Los primeros se sentirían muy orgullosos de que el barco de UPyD esté en estas manos y no otras, los segundos confiarían mucho más en un partido que no hace cuentas, ni pastelea, ni mercadea, ni compra o vende voluntades, que sólo tiene un propósito, regenerar la vida pública y ofrecer una oportunidad a España.. Ni se imaginarían la calidad de la madera con la que están hechas estas personas, empezando por Rosa.

En las reuniones del CD se debate, se oyen todas las posiciones, se disiente, y se argumenta, y entre los argumentos jamás, jamás, se ha esgrimido la primera persona del singular por parte de nadie, el interés personal nunca ha formado parte de ninguna decisión. Es cierto que algún ex miembro del CD no solía debatir, no solía disentir, ni abundar demasiado en explicaciones, parcas intervenciones siempre favorables y adelante. El hombre gris pensaba para mis adentros. Menuda sorpresa. ¡La de ira que tenía guardada...!

Particularmente Rosa jamás ha apelado a su autoridad moral para que la acompañáramos en alguna decisión, y por supuesto a ningún otro tipo de autoridad. Siempre ha tratado de convencernos con argumentos, los mismos que expondría en un acto público y de la misma forma, desde sus convicciones democráticas y morales. Sí,  Rosa Díez es lo que parece, dice en privado lo que dice en público, transmite creer en privado lo que transmite creer en público. Quien pretenda ver impostura o actuación se equivoca. Algún taco se le escapa de vez en cuando, es la única diferencia. Bendita diferencia, es humana.

No sé si a alguien le servirá esto. Pero yo tenia que decirlo. Algunos pensaran que miento o exagero, los que me conocéis sabéis que nunca miento. Aunque quisiera no me sale.



domingo, 8 de junio de 2014

CONSEJOS VENDO...


Hace ya tiempo que ocurre, pero ha sido especialmente tras las recientes elecciones al Parlamento Europeo cuando muchos ciudadanos se están dirigiendo a UPyD a darnos consejos para mejorar nuestros resultados. Las expectativas que UPyD despierta en el desierto de honradez en el que se ha convertido la política española hacen inevitable este bienintencionado acercamiento.

Algunos consejos se centran en aspectos menores, en detalles tácticos que siempre son bienvenidos, otros en cambio colisionan de bruces con lo que este partido es, y a ellos me voy a referir:

Sois un partido elitista, debéis adaptar vuestro mensaje a todos los votantes y niveles culturales.

Seguro que algo podemos hacer para mejorar nuestra forma de llegar, pero no se nos debe escapar una cosa: UPyD apela al voto ilustrado, y el voto ilustrado no significa el voto de los intelectuales, de los universitarios, significa el voto pensado, informado, elegido. Nuestros mensajes no son populistas ni simples. Es mucho más fácil posicionarse en contra del fracking, de Garoña o de las prospecciones en Canarias, en "defensa del medio ambiente", que explicar y razonar que estas tecnologías pueden desarrollarse en condiciones de seguridad si éstas se imponen, si se cumplen todos los requisitos legales establecidos a nivel nacional y europeo y se aplican las mejores técnicas disponibles. Desde luego es mucho más fácil que explicar que la dependencia energética de este país es un lastre para su desarrollo económico, que los procedimientos de evaluación ambiental han de aplicarse caso a caso y deben tomarse las decisiones que en cada caso corresponda en base al conocimiento. Sólo es un ejemplo, valen otros muchos. En todos los casos nos enfrentaremos a la misma realidad: UPyD no es un partido electoralista. Esto es así porque el objetivo no es ganar elecciones, ganar elecciones es el medio para cumplir nuestros objetivos políticos. Ese pequeño detalle nos impide decir lo que la gente quiere escuchar. Hacemos política no demoscopia. Por lo tanto tendremos los votos que podamos llegar a tener, explicando nuestro discurso, simplificándolo en lo posible cuando sea necesario, pero sin caer en el populismo y la demagogia que tan bien se le da a otros. UPyD esta condenado a hacer tanta pedagogía como política o incluso más. No hay otra, en esta sociedad del fracaso escolar, de la telebasura, y del analfabetismo democrático no hay otro camino.

No participáis en las tertulias televisivas de máxima audiencia.

Participamos en aquellos espacios a donde nos invitan, que desgraciadamente son pocos, y podemos expresarnos. Es evidente que al stablishment económico y político de este país le resulta mucho más útil financiar la campaña y promover movimientos populistas que puedan erosionar a las dos fuerzas de izquierdas principales, PSOE e IU, aunque el monstruo pueda llegar a crecer más de lo que creyeron y se les escape, que a un partido reformista, radical, pero profundamente institucional, de orden, que realmente compromete los resortes del poder secuestrado por el bipartidismo y sus socios de la elite económica. Dicho lo anterior, es cierto que en ciertos formatos televisivos, donde no existe moderación, donde el que más grita y el más maleducado más habla, donde sólo se pueden soltar consignas, mensajes cortos y simples, demagogos y populistas, es imposible articular un discurso razonado. No se puede jugar al rugby si lo tuyo es el baloncesto. No hay nada que hacer en ese campo. En el ejemplo anterior, el de la energía, mientras se intentara empezar a articular el razonamiento, el populista nos habría llamado tres veces terroristas ambientales y habría tocado el sentimiento del espectador haciendo referencia a las idílicas playas, las tortugas o los pescadores artesanales. Es batalla perdida. 



Deberíais reconsiderar vuestra posición frente a Ciudadanos.

Este es el más absurdo de los consejos. Ciudadanos es el trampantojo de UPyD, algo que por fuera, en una vistazo superficial puede parecer similar, pero que es radicalmente distinto. Un partido no sólo es lo que dice, es sobre todo lo que hace. Las cosas que hace UPyD dan lugar a que un organismo internacional nos otorgue un sobresaliente en transparencia (suponemos que un 9 porque les dio apuro darnos el 10, todavía nos preguntamos donde perdimos el punto),  mientras que esos que defienden lo "mismo" obtuvieron un 3. Un partido es lo que hace y lo que no hace. UPyD no es una barra libre en la que tras la firma de un papelito se integren partidos locales de dudoso origen, en gran parte contaminados por la corrupción. En UPyD tras la acción hay programa y tras el programa una profunda base intelectual y argumental, razones, no eslóganes copiados y discursos bien presentados sostenidos sobre la nada, asidos por los finos hilos del marketing y la promoción de la prensa concertada. UPyD es lo que es, y su mejor programa son sus estatutos, su democracia interna y su autoexigencia. Que nadie dude que si hubiera un partido que defendiera los principios que defiende UPyD y sus actos se compadecieran con sus palabras, no tendríamos reticencias en unir fuerzas, pero eso a día de hoy no existe. Los ciudadanos que quieren hacer lo que quiere hacer UPyD suelen hacer algo tan revolucionario como rellenar una ficha de afiliación y unirse al equipo. No hay más. Y desde luego ese cálculo simplista de la suma de votos es una falacia. Nada garantiza en política que 3 votos a A más 2 votos a B sean 5 votos a A+B. De hecho pueden ser 6 ó 3, pero incluso en el caso se que fueran 6, esos votos no sirven si para conseguirlos hemos tenido que prostituirnos, convertirnos en algo distinto a lo que dijimos querer ser cuando nacimos y a los que somos, traicionarnos a nosotros y a nuestros votantes. Los que nos votan lo hacen porque nos conocen y no quieren que cambiemos, travestirnos es una forma de confundirlos y perder su confianza. Los ciudadanos no merecen más traidores.


No deberíais atacar a Podemos, si lo hacéis insultáis a los miles de ciudadanos de buena fe, indignados y hartos, que les han votado.

Es cierto, no debemos atacar a Podemos, no son más que otros adversarios políticos legítimos con quien debemos competir de forma sana. No es nuestra intención atacarlos, de hecho debemos ayudarles a que todos los leninistas, bolivarianos, independentistas, todos aquellos que entiendan que el uso de la violencia es una opción legítima y no debe ser patrimonio del Estado, sepan que ahí tienen su partido. Lo que si debemos hacer es desenmascararlos, porque ya que ellos ejercen una de las peores formas de corrupción que existen, la mentira y la manipulación, es deseable que los demócratas hagamos todo lo posible porque todos los que lo han votado sepan lo que han votado. A Podemos no hay que combatirlo, sólo hay que dejarlos hablar y actuar, para que todos conozcan al lobo que hay debajo de esa piel de cordero. Como ejemplos, en los siguientes vídeos se muestran sólo algunos de sus métodos y objetivos, a difundirlos, ahí tienen propaganda gratis -lamento que este blog sea mucho menos seguido que la Sexta-.
https://www.youtube.com/watch?v=cZi48UTD8Lk
https://www.youtube.com/watch?v=z5M4BSC4SmY; 
https://www.youtube.com/watch?v=j8nODoOs1A4
https://www.youtube.com/watch?v=OQ7nSDWJ5s0,




Tenéis que cambiar de portavoz, de imagen, buscad a alguien más joven que represente mejor  la renovación de la política.

Estaríamos locos si prescindiéramos del mayor activo de UPyD, la líder política más valorada de España, la que tantos militantes del PSOE como del PP quisieran tener. El planteamiento es patético, es el planteamiento de los que consideran más importante el continente que el contenido, el marketing que el producto, la forma que el fondo. Es la aportación de la frivolidad, de la tele basura, de los vendedores de espuma, de los que no tienen ni ponen ni alma, ni pasión, ni principios en lo que hacen. El marketing político lo dejamos a otros que de eso saben muchísimo, los mismos que decidieron poner a Elena Valenciano de cabeza de cartel sin considerar lo que hay o deja de haber dentro de esa cabeza y aconsejarle que hablara de machismo y aborto. Que Rosa no deja indiferente a nadie, que tiene admiradores y detractores, por supuesto, le suele ocurrir a todos los que pasan por la vida con valentía, sin complejos, con honrada ambición, con las ideas claras y la seguridad en sí mismos que da tener la conciencia tranquila y el convencimiento de hacer lo correcto. Los mediocres no los soportan porque ven en ellos reflejado lo que admiran y jamás serán. La coherencia de Rosa en el conjunto de su trayectoria vital descoloca a la parva de aplaudidores de los envoltorios de vacío que son esas organizaciones políticas que han dejado de ser instrumentos al servicio de la ciudadanía. Y por supuesto más entre los socialistas, entre los que ese escozor continúa y algunos siguen llevando muy mal la digestión. Las sectas nunca perdonan a sus "traidores". Que si es un partido personalista, dicen las mismas cadenas que habiendo prometido cubrir una rueda de prensa de Rosa, cuando se enteran que la ofrece Carlos Martinez Gorriarán, no se presentan... Que nadie se preocupe, en UPyD hay decenas de personas que podrán sustituir a Rosa cuando llegue el momento, personas que política e intelectualmente dan siete vueltas a lideresas recién salidas del invernadero del capullo, que ahora se presentan como única esperanza de un partido histórico en pleno hundimiento.
 



Tenéis que crecer más, expandiros en pueblos pequeños, en la España rural, UPyD debe presentarse en todas partes.

Pues va a ser que no. UPyD es un proyecto nacional que ha nacido para lograr una serie de objetivos que tienen que ver con la regeneración democrática de nuestro  país y reformas importantes de la arquitectura territorial y del propio Estado. Claro que el ámbito local es importante, y estamos y estaremos en todos aquellos lugares donde podamos hacerlo con garantías de que nuestros hombres y mujeres van a defender el proyecto común con solvencia. Para estar por estar ya están otros. Cada día rechazamos afiliaciones masivas, promesas de concejalías y alcaldías, de desterrados o pretránsfugas de sus partidos, de aspirantes a caciques locales que ven en UPyD una franquicia amable, una marca interesante que puede ayudarles a encontrar asiento en el pleno municipal. Si se tratara de crecer a cualquier precio ya lo habríamos hecho, conocemos todas las formas existentes para ganar elecciones locales en pueblos, pero hacerlo sería traicionarnos y lo que es peor, traicionar a los que depositan su confianza en nosotros. Ni el clientelismo, ni las promesas materiales, ni la devolución de favores, ni los bocadillos, ni las partidas de mus, ni el tráfico de peonadas, van a ser nunca nuestros argumentos ni métodos. Tardaremos en estar en todos los ayuntamientos, posiblemente nunca a lleguemos a estar en todos (entre otras cosas porque nos hemos propuesto reducirlos a más de la mitad). Tardaremos el tiempo necesario hasta que encontremos en cada uno de ellos personas honradas, que compartan el objetivo esencial, decididas a llevar nuestro mensaje y compromiso desde el convencimiento propio, no impostado ni importado. Aún así, acabaremos teniendo nuestros corruptos, será inevitable, pero que nadie dude que actuamos preventivamente y seremos radicales y expeditivos llegado el momento. 



Tenéis que estar más presentes en las movilizaciones civiles, en la calle.

UPyD nació de un movimiento social. Nadie nos va a dar lecciones en materia de activismo ciudadano. "De la Calle al Parlamento" se titula el libro de Carlos Martínez Gorriarán en el que se describen esos años, ese tránsito, y desde entonces UPyD no ha abandonado la calle. No hay un fin de semana en el que no haya una mesa informativa de UPyD en algún rincón de alguna ciudad o pueblo de España, no hay campaña en la que nuestros candidatos no celebren actos en la calle, dándole el micrófono a los ciudadanos, escuchándolos y respondiéndoles. Pero UPyD es un partido institucional, ha nacido para gobernar España y ayudar a construir Europa, y su sentido institucional obliga a separar claramente ambos ámbitos. UPyD no va a utilizar nunca la agitación social como un arma de presión política para conseguir mediante esa vía lo que no consigamos defender en los Parlamentos. A UPyD no nos verá nadie introduciendo comisarios políticos en las asociaciones vecinales, estudiantiles o profesionales, participando en el juego del reparto clientelar, igual que no forma parte de las centenares de plataformas antiesto o contraaquello que se crean cada día en toda España. Cuando coincidamos con sus fines lo diremos públicamente, pero nadie nos encontrará politizando el activismo ciudadano, injiriendo, interfiriendo y manipulando los movimientos sociales. Nuestros afiliados a título personal son libres para estar en manifestaciones y donde consideren, pero UPyD sólo ha estado y estará en celebraciones y actos muy concretos que tengan que ver con la defensa de los derechos humanos (día del orgullo gay, movilizaciones de víctimas del terrorismo...). y nunca en cabeza. El protagonismo de estos actos los tienen los convocantes, UPyD sabe estar en su sitio.



 
Dicho lo anterior, aceptamos todos los consejos. Este es un partido abierto a la ciudadanía. Cada día nos llegan mensajes privados en Tuiter o Facebook, correos electrónicos y llamadas de ciudadanos, asociaciones, empresas..., de la sociedad civil en su conjunto, en los que nos trasladan sus preocupaciones, sus problemas, sus ideas, y todas ellas las analizamos, ninguna cae en saco roto, nos dan información y nos nutren, aunque no todas las hagamos propias. Una ciudadana anónima, Elena Alfaro, en su lucha por el préstamo gratuito de libros de texto encontró en UPyD un instrumento; es sólo un ejemplo, pero que ilustra perfectamente lo que debe ser un partido para los ciudadanos, única y exclusivamente un instrumento.

sábado, 22 de marzo de 2014

LAS COMPARACIONES SON ODIOSAS

Propongo un ejercicio.
A continuación se relacionan los perfiles profesionales de los 10 primeros miembros de la lista a las europeas de dos partidos españoles. Se trata de ELEGIR lo que nos parezca mejor a priori, sin más datos, ordenando los 20 de mejor a peor.
Luego animo a comprobar si los 10 primeros están repartidos por igual entre el partido A y el B o no es así.
No es el único criterio para votar a uno u otro, pero es un criterio.
Las comparaciones siempre son odiosas, ¿verdad?
 
PARTIDO A
68 años. Catedrático de Derecho Administrativo. Miembro de la Comisión de Expertos que diseñó el modelo autonómico español. Secretario General Técnico del Ministerio para las Administraciones Públicas (1982-1987). Autor de numerosas publicaciones como jurista y ensayista. Sin militancia política hasta 2009 cuando es elegido diputado en el Parlamento Europeo. Elegido en primarias cabeza de lista para las elecciones europeas 2014.

PARTIDO B
53 años. Se incorporó con 17 años a su partido. Ha cursado las licenciaturas de Derecho y de Ciencias Políticas, aunque no llegó a finalizar ninguna de las dos. Desde 1999 hasta 2007 eurodiputada. Desde 2009 hasta la actualidad diputada nacional. Elegida por designación.
 
PARTIDO A
49 años. Licenciada en Filología hispánica y Filología vasca. Empleada pública. Diputada del Parlamento Vasco (1993-1998) y concejal en Urnieta (1999-2007). Cofundadora de la iniciativa ciudadana “Basta ya” en 1998 (premio Sajárov a los DDHH del Parlamento Europeo en 2000). Presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo entre 2005 y 2012.

PARTIDO B
65 años. Ingeniero Técnico Industrial y Licenciado en Derecho. Actividad sindical desde 1977 y política desde 1979 hasta la actualidad, como concejal, parlamentario vasco, diputado y eurodiputado. También ha sido ministro.
 
PARTIDO A
59 años. Abogado-economista por la Universidad de Deusto. Trabajó en el sector de seguros. Ha sido concejal en el Ayuntamiento de Bilbao (1983-1987) y Parlamentario Vasco desde 1990 hasta 2007. Articulista y escritor de novela y ensayo.

PARTIDO B
40 años. Licenciada en Medicina, Máster en Derecho Sanitario, en Trasplante de Órganos y Tejidos y Diplomada en Alta Dirección de Instituciones Sociales. Cardióloga en ejercicio hasta su elección como diputada al Congreso en las elecciones de 2008. Alcaldesa de Albaida del Aljarafe desde las elecciones de 2003.
 
PARTIDO A
48 años. Licenciada en Psicología Industrial por la Universidad Complutense, con MBA y posgrados en Dirección de Marketing, RRHH y Entidades sin Ánimo de Lucro, ha desarrollado su carrera profesional en el ámbito del marketing y la comunicación a lo largo de más de veinte años como directiva en grandes multinacionales. Es también novelista y docente. Sin actividad política remunerada previa.

PARTIDO B
52 años. Licenciado en Derecho y en Ciencias Políticas y Sociología. Máster en Derecho y Diplomacia y Doctor en Derecho (universidades internacionales). Profesor titular de Derecho Constitucional y Catedrático de Derecho Constitucional en dos universidades españolas. Autor de una docena de libros. Desde 1990 con actividad política. En 1990 asesor ministerial, en 1993 jefe de gabinete ministerial, desde 2000 diputado. Desde 2004 a 2007 ministro de Justicia. Desde 2009 eurodiputado.
 
PARTIDO A
64 años. Licenciado en Literatura y Ciencias Físicas. Másters en IESE y CECO (Economía). Publica regularmente en prensa. Ha desarrollado su carrera básicamente en Direcciones de RR.HH y de relaciones internacionales e institucionales en empresas e instituciones públicas. Miembro del Comité Económico y Social Europeo de 1986 a 1991 y desde 2003 hasta el momento presente.

PARTIDO B
39 años. Diplomada en Trabajo Social (1995). Concejala del Ayuntamiento de Laguna de Duero (1995-2000). Diputada Provincial por Valladolid. Diputada nacional (2000-2004). Diputada al Parlamento Europeo (desde 2004).
 
PARTIDO A
59 años. Licenciada en antropología. Máster en Gestión Pública. Trabajó en RRHH en empresa privada. Actualmente, escritora y articulista en diversas publicaciones. Sin actividad política remunerada previa.

PARTIDO B
28 años. Licenciado en Derecho (2007) y Máster en Liderazgo para la gestión política y social. Profesor Asistente de Instituciones del Derecho Comunitario. En política activa desde 2009. Concejal de Distrito y Portavoz en el Distrito de Les Corts, Barcelona.
 
PARTIDO A
39 años. Licenciado y Doctor en Química. Postdoctorado en la Universidad de Oxford. Profesor titular de química orgánica en la Universidad de Oviedo donde dirige el grupo de investigación de Síntesis Orgánica, autor de unas 80 publicaciones científicas en revistas internacionales. Sin actividad política remunerada previa.

PARTIDO B
38 años. Licenciada en Económicas. Administradora financiera y responsable de compras en la empresa privada. En política activa desde 1999. Concejal de Presupuestos, Economía y Hacienda en el Ayuntamiento de Bilbao (2004-2009). Diputada al parlamento Europeo (desde 2009).
 
PARTIDO A
43 años. Licenciado en Derecho. Máster en Unión Europea y actual doctorando en Unión Europea (UNED). Abrió y dirigió durante año y medio su propia academia de idiomas. Ha traducido numerosas obras de teatro para la productora Trasgo S.L. Sin actividad política remunerada previa.

PARTIDO B
65 años. Doctor en Ciencias Políticas, estudios de postgrado en el Massachussets Institute of Technology (M.I.T.) en 1974 y 1975. También estudios de postgrado sobre gestión universitaria y cultural en la Strathclyde University de Escocia (1980). Es Profesor Titular del Departamento de Ciencia Política y de la Administración. En 1973 ingresó por oposición en el Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado. Desde 1981 ha ocupado distintos altos cargos ministeriales. Desde 2009 eurodiputado.
 
 
PARTIDO A
38 años. Licenciada en Derecho. Abogada en ejercicio, se especializó en derecho del seguro en Madrid, donde trabajaba como letrada externa de aseguradoras, hasta que fundó su propio despacho en Málaga, especializado en responsabilidad civil y seguros. Simultáneamente, y desde hace más de trece años, lleva la asesoría jurídica de AMDEM (Asociación Mostoleña de Esclerosis Múltiple). Sin actividad política remunerada previa.

PARTIDO B
56 años. Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales. Máster en Teoría Económica, Universidad de Minnesota. Funcionaria de la Generalidad Valenciana, donde fue jefa del Área de Programación Económica e Inversiones Públicas de la Consellería de Economía y Hacienda y directora general de Régimen Económico de la Consellería de Cultura, Educación y Ciencia. Funcionaria del Ministerio de Economía y Hacienda de España, como jefa del Área Regional de Coordinación de Procesos Catastrales de la Gerencia Regional del Catastro de Valencia. Autora de numerosos artículos y directora de diversas publicaciones económicas de la Generalidad. Diputada nacional desde 2008.
 
PARTIDO A
Licenciado en Derecho. Funcionario por oposición en el Cuerpo de Inspectores de Finanzas del Estado desde el que participó en las negociaciones de adhesión de España a las Comunidades Europeas. Durante un periodo de 8 años de excedencia colaboró con la firma PriceWaterhouse como Director de su Departamento Fiscal. Ha sido consejero Financiero de la Delegación Permanente de España en la OCDE en París y Presidente del Tribunal Económico-Administrativo Regional de Madrid. Sin actividad política remunerada previa.

PARTIDO B
52 años. Estudios superiores de Derecho, aunque no acabó la carrera. Actividad política desde 1978. En 1989 fue elegido senador, repitiendo escaño en las siguientes elecciones. En las elecciones generales de 1996  consigue el puesto de diputado. De 2009 a 2011 ministro.
 
 
 
 

sábado, 28 de diciembre de 2013

ALGO SÓLIDO

El sábado 17 de enero de 1977 Manuel Vergara Jiménez tenía veintiún años, cinco días después, el día 23, hubiera cumplido los veintidós. Era natural de El Viso del Alcor (Sevilla). Había ingresado en la Guardia Civil dos años antes, en febrero de 1974. Llevaba nueve meses destinado en el cuartel de Villafranca de Ordicia. Eran las cuatro menos cuarto de la tarde cuando Manuel viajaba en un Land Rover que formaba parte de una patrulla compuesta por un cabo y varios números de la Guardia Civil. Durante el rutinario recorrido de vigilancia, observaron una ikurriña sujeta con un mástil, situada en una loma sobre un túnel entre Villafranca de Ordicia y Beasaín. Manuel recorrió los sesenta metros que separaban la carretera del punto donde estaba situada la bandera para retirarla. En aquellos momentos esta bandera estaba prohibida, y el joven se dispuso a hacer lo único que sabe y siempre ha sabido hacer la Guardia Civil, cumplir y hacer cumplir la ley. Junto a la misma encontró una bomba simulada que fue retirada por el guardia civil tras comprobar que era falsa. A continuación tiró del mástil de la bandera sin percatarse de que había una carga explosiva enterrada en el suelo y conectada a la ikurriña. La onda expansiva de la explosión lanzó su cuerpo a casi veinte metros de distancia provocando su muerte en el acto. Apenas tres meses antes tres guardias civiles, Esteban Maldonado Llorente, Jesús Pascual Martín Lozano y Juan Moreno Chamorro, habían perdido la vida en el santuario de Aránzazu por un procedimiento similar. Tres meses después, el 11 de abril otro agente, Miguel Gordo García, moría al retirar una ikurriña trampa unida a un cable de alta tensión en Barakaldo. Un mes después, el 3 de mayo, Antonio de Frutos Sualdea, moría en el embalse de Urtatxa por la detonación de un artefacto explosivo junto a otra ikurriña trampa.
 
                                          

El 19 de enero de 1977, sólo un año y dos días después de la muerte de Manuel Vergara, la ikurriña fue legalizada en todo el territorio vasco.

Hace unos días, un amigo me contaba lo que un superior directo de Manuel Vergara le había confesado en una ocasión hace años: “Cuando un año después se legalizó la bandera, la muerte de Manuel nos dolió lo mismo o más. Tanto como su muerte, nos dolió su inutilidad. En todos nosotros quedó un sentimiento de traición, de desamparo. La muerte de Manuel y otros compañeros había sido en vano, absurda. Los políticos habían decidido que algo por lo que había que correr el riesgo de morir, y por lo que compañeros habían dado la vida, dejaba de serlo”.

Han pasado 35 años de aquello. Afortunadamente hoy nadie cuestiona la legalidad y la legitimidad de la ikurriña como símbolo oficial de la Comunidad Autónoma Vasca, como nadie cuestiona el derecho de un demócrata a defender desde las instituciones una idea no delictiva, la de autodeterminación de un territorio o la que sea.

Ahora vivimos una situación similar aunque mucho más grave. Los amigos de los asesinos se sientan en las instituciones y los asesinos salen de la cárcel en tropel. Los unos por decisión política vestida de legitimidad judicial, los otros por sentencia judicial sin respuesta política. En cualquier caso las víctimas se sienten igual de traicionadas y desamparadas. Cada día están volviendo a pasar por aquel fatídico momento que cada una de ellas tiene marcado a fuego, están volviendo a matar a sus seres queridos y no logran dejar de preguntarse ¿Para qué murieron? ¿Tuvo algún sentido?

Ninguna muerte tiene sentido. Sólo el sacrificio voluntario para salvar otras vidas puede tenerlo. Desde luego la barbarie y la sinrazón que han arrebatado la vida durante varias décadas a casi un millar de seres humanos en un estado democrático y de derecho, donde todas las ideas se podían defender con la palabra, en un trozo de lo que creíamos la Europa civilizada, tiene menos sentido aún, ningún sentido.

Siempre es necesario que existan pilares, principios inamovibles, algo sólido, impermutable, algo a lo que poder aferrarse cuando se pierde una vida violentamente, para entenderlo, para digerirlo, para aceptarlo. Las personas necesitamos saber que existen razones por la que merece la pena luchar, mantenernos firmes y llegado el caso correr el riesgo del sacrificio. Esas razones puede que no sean las banderas, ni las patrias sentimentales de cada uno, ni los territorios, ni el texto de esta Constitución…, pero sí lo es la democracia, el conjunto de normas que nos permiten convivir y ofrecer un futuro a nuestros hijos, sí lo es la defensa de los derechos humanos y la justicia.

En España parece que ya no queda nada sólido, nada estable, ninguna referencia, ningún principio..., por tanto nada que merezca sacrificio alguno.

Cuando en las instituciones se sientan individuos que no condenan la violencia, sino que la justifican, cuando los representantes de los ciudadanos organizan la celebración del retorno a sus pueblos de asesinos múltiples, cuando se igualan víctimas y verdugos, cuando se pretende reescribir la historia, cuando se habla de conflicto, de paz, de guerra, de enfrentamiento entre partes, en vez de de delincuentes, víctimas, estado de derecho y falta de libertad, cuando todo eso ocurre y ocurre a la vez, orquestado por los amigos de los asesinos y los asesinos, con la complicidad de los de las nueces y la pasividad de las instituciones que deberían evitarlo, cuando el relato de lo ocurrido lo escriben los criminales, se pisotean los derechos humanos y se torpedea la línea de flotación de la dignidad y la justicia. Por eso lo que está pasando ahora no es comparable a la legalización de la ikurriña. Lo que está pasando ahora no es la recuperación de un símbolo, ni la legitimación de una opción política más, es el refrendo de que esas muertes tuvieron sentido, pero no para las víctimas, sino para los criminales.

                                         

Cada vez hay más españoles de bien que nos acusan de no querer pasar página, que quieren olvidar y nos arrojan a la cara de los que no lo hacemos términos como revanchistas o populistas. Nos acusan de que el interés partidista y los votos es lo único que nos mantiene en esta posición. Si se tratara de votos e interés partidista lo lógico sería sumarse a la ola de amnesia políticamente correcta en la que está subida una mayoría de la población española, no se sostiene. Si se tratara de revanchismo o venganza no defenderíamos la ley como lo hacemos, ni pediríamos algo tan simple como que se sigan investigando los más de 300 crímenes sin aclarar, la disolución completa y sin concesiones de ningún tipo de la banda criminal y el cumplimiento estricto de la ley de partidos -ley que dice que es ilegal que un partido político español justifique la violencia, y lo dice sin matices, ninguna violencia, ni futura, ni presente, ni pasada-. Claro que no estamos dispuestos a mirar para otro lado, a olvidar lo que no es historia sino presente. No tenemos nada que perdonar ni dejar de perdonar, el perdón es algo personal e intransferible, cada cual sabe lo que tiene que perdonar, cómo y cuándo. De lo que hablamos es de justicia.

Algo grave le pasa a un país cuando cada vez nos cuesta más mantener la posición de firmeza a los que defendemos algo tan obvio como la ley, la justicia, la libertad, los derechos humanos y la dignidad. Algo, y muy grave, ocurre cuando somos los demócratas los que tenemos que dar explicaciones.

jueves, 12 de septiembre de 2013

PROVINCIANISMO


Resulta triste comprobar cómo la lógica nacionalista, en su variante provinciana más casposa,  ha sido internalizada en la sociedad hasta niveles insospechados. Es esa lógica que dice que el oriundo de un territorio determinado va a querer y saber defender los intereses de ese territorio como no lo haría un foráneo.

Otra enfermedad social, más grave si cabe, es la de la normalización de la corrupción, y no me refiero a la corrupción delictiva, la que es penalmente punible, sino la de baja intensidad, esa microcorrupción de lo habitual, del diario. Un profesional que no pone el máximo celo en su trabajo, que no es objetivo y justo, que practica trato de favor, aunque no cometa delito, es un pequeño corrupto.

En este sentido los funcionarios y los cargos públicos se deben única y exclusivamente a la ley, y debería ser inconcebible que tuvieran criterios distintos en el ejercicio de su función en virtud del destinatario del mismo, o peor aún, su origen territorial.

Pues bien, ahora díganme cual es la lógica que ha hecho a los empresarios almerienses denunciar públicamente que la recién proclamada presidenta de los andaluces, Susana Diaz, ungida por el precorrupto Griñán y avalada por 20.000 estómagos agradecidos, no haya designado a ningún consejero almeriense.

¿Están insinuando que el mejor o peor trato que reciban los almerienses de la Junta depende de que exista un almeriense en el consejo de gobierno? ¿Cabía esperar que la presencia de un consejero almeriense pudiera permitir a los empresarios de esta provincia alguna ventaja? ¿Están diciendo que los consejeros no almerienses no van a tratar bien los proyectos de Almería?

El mensaje no puede ser más desolador. Que una parte de la sociedad lo haya internalizado es dramático.

Es el mismo mensaje que dice que la costa o los ríos se gestionan mejor desde la cercanía del territorio que desde Madrid; es el mensaje que dice que la Expo 92 se hizo en Sevilla porque Felipe Gonzalez era sevillano, o el centro neurálgico de la DGT está en León porque Rodriguez Zapatero así lo quiso y es normal que así sea; es el mensaje que dice “defiende lo tuyo, porque nadie lo defenderá como tú” y, lo peor, es el mensaje que dice: “es legítimo que ya que has llegado a ese puesto ayudes a los tuyos, a tu familia, a tus convecinos, a tu pueblo o a tus compañeros de partido”.

Esta normalización de lo que no debería ser normal es desoladora, al menos es desoladora para un ciudadano que espera que los profesionales cumplan con su trabajo objetivamente, y los cargos públicos sean ecuánimes, para un ciudadano que estaría encantado de tener un ministro de educación finlandés o uno de industria alemán, pues está en el convencimiento de que es mejor una buena cabeza con principios y experiencia que un patriota descerebrado.

Lo de las cuotas territoriales en los partidos es otro concepto a superar, y del que UPyD por fortuna ha nacido liberado. El día que necesitemos un representante territorial en un determinado órgano para sentirnos representados, este partido habrá dejado de representar personas, ideas y principios, para representar parcelas de poder, lo que no sería otra cosa que un reflejo del clientelismo interno que impera en otros partidos. Ese día no ha llegado, sigue lejos.

Susana Diaz sabrá cuanto debe a los socialistas almerienses, y cómo va a pagar ese apoyo. Los almerienses magentas en cambio saben que no necesitan representación como almerienses, porque todos nos representamos a todos en la medida en que defendemos lo que nos une, la regeneración democrática y una concepción pragmática de la gestión de lo público y la política.

miércoles, 31 de julio de 2013

ESPAÑOLES Y DESASTRES

A raíz del triste suceso del accidente ferroviario de Santiago de la semana pasada, y sobre todo ante el espectáculo de los días posteriores en los que hemos sido espectadores atónitos de un enfrentamiento más o menos explícito entre la media España que tenía unas prisas enormes por condenar al maquinista y la otra media que tenía el mismo interés en culpar a los recortes del gobierno, es lógico plantearse la siguiente hipótesis: “los españoles somos un pueblo cainita que siempre ha aprovechado lo que en su mano estuviera para culpar a la mitad de España en la que no se siente incluido de cualquier desastre”.

Desde el convencimiento de que resultaría fácil demostrar esta afirmación he procedido a identificar los mayores desastres naturales, grandes accidentes y catástrofes del último siglo, para buscar reacciones políticas en las crónicas de los días posteriores.

A continuación se relacionan las 36 desgracias que, sin ánimo de ser exhaustivo, he considerado destacables y dignas de análisis:

1. Murcia y Orihuela. 15 de octubre de 1879. Riada de Santa Teresa. 1.000 muertos.
2. Chillón (Ciudad Real). 27 de abril de 1884. Accidente ferroviario del puente de Alcudia. 59 muertos.
3. Santander. 3 de noviembre de 1893. Explosión del vapor “Cabo Machichaco”. 590 muertos.
4. Cartagena. 4 de agosto de 1906. Hundimiento del vapor “Sirio”. 240 muertos.
5. Málaga. 24 de septiembre de 1907. Riada. 21 muertos.
6. Torre del Bierzo (León). 3 de enero de 1944. Accidente ferroviario. Oficialmente 80 muertos (estimado entre 500 y 800).
7. Cádiz.18 de agosto de 1947. Explosión de un polvorín de la Armada. Oficialmente 152 muertos.
8. Alcalá de Henares. 6 de septiembre de 1947. Explosión de dos polvorines. 24 muertos.
9. Valencia. 14 de octubre de 1957. Gran Riada. 400 muertos.
10. Ribadelago (Zamora). 9 de enero de 1959. Rotura de una presa. 144 muertos.
11. Montseny (Barcelona). 3 de julio de 1970. Accidente aéreo. 112 muertos
12. Ibiza. 7 de enero de 1972. Accidente aéreo. 104 muertos
13. El Cuervo. 21 de julio de 1972. Accidente ferroviario. 86 muertos.
14. Tenerife. 3 de diciembre de 1972. Accidente aéreo. 155 muertos
15. La Coruña. 13 de agosto de 1973. Accidente aéreo. 86 muertos
16. La Rábita (Granada), Puerto Lumbreras (Murcia) y otras localidades. 19 de octubre de 1973. Riada. 162 muertos.
17. Tenerife. 27 de marzo de 1977. Accidente aéreo de Los Rodeos. 583 muertos
18. Alcanar (Tarragona). 11 de julio de 1978. Explosión e incendio en el camping de Los Alfaques. 243 muertos.
19. Tenerife. 25 de abril de 1980. Accidente aéreo. 146 muertos.
20. Chirivella (Valencia). 24 de septiembre de 1980. Accidente ferroviario. 27 muertos
21. Málaga. 13 de septiembre de 1982. Accidente aéreo. 50 muertos.
22. Tous (Valencia). 20 de octubre de 1982. Riada. 30 muertos
23. Bilbao. 26 de agosto de 1983. Riada. 39 muertos.
24. Mejorada del Campo (Madrid). 27 de noviembre de 1983. Accidente aéreo. 181 muertos.
25. Madrid. 7 de diciembre de 1983. Colisión de dos aviones en Barajas. 93 muertos.
26. Madrid. 17 de diciembre de 1983. Incendio de la discoteca Alcalá 20. 82 muertos.
27. Monte Oiz. Vizcaya. 19 de febrero de 1985. Accidente aéreo. 148 muertos.
28. Biescas. 7 de agosto de 1996. Riada del Camping Las Nieves. 87 muertos.
29. Melilla. 25 de septiembre de 1998. Accidente aéreo. 38 muertos
30. Turquia. 26 de mayo de 2003. Accidente aéreo del Yak 42.  75 muertos.
31. Madrid. 11 de marzo de 2004. Atentado terrorista. 191 muertos.
32. Guadalajara. 17 de julio de 2005. Incendio forestal. 11 muertos.
33. Valencia. 3 de julio de 2006. Accidente de metro. 43 muertos.
34. Madrid. 20 de agosto de 2.008. Accidente aéreo. 154 muertos.
35. Madrid. 1 de noviembre de 2012. Taponamiento del Madrid Arena. 5 muertos.
36. Santiago de Compostela. 24 de julio de 2013. Accidente ferroviario. 79 muertos

 
En el caso del accidente ferroviario del puente de Alcudia en 1884, las causas de la catástrofe hasta el día de hoy son desconocidas. Se conjetura que pudo ser un sabotaje o acto de terrorismo por parte de un grupo de anarquistas para alterar el orden público y la intención de voto, porque en ese día hubo elecciones generales (¿nos suena de algo?). De ellas salió elegido presidente por el procedimiento de alternancia o turno de partidos y pucherazo electoral Antonio Cánovas del Castillo, asesinado años más tarde también por un anarquista. El día anterior, el 26, habían ido a la cárcel por desórdenes públicos varias personas en Cádiz, Córdoba y Barcelona. El suceso dio mucho que hablar, no sólo en las gacetas. Sin duda en este caso no podemos obviar la politización del accidente. Se sostiene la hipótesis de partida.

La explosión del vapor Cabo Machichaco, en 1.893 en el puerto de Santander, produjo la muerte de 590 personas, incluidas la práctica totalidad de las autoridades y fuerzas vivas santanderinas que andaban en el entorno del barco ajetreados por el incendio previo a la explosión.  A sólo unos meses de la llegada al poder del liberal Práxedes Mateo Sagasta y con el conservador Antonio Cánovas en la oposición, no he podido encontrar evidencias de que el accidente fuera utilizado en la trifulca política de la época. El primer informe “oficioso” de las causas del accidente lo emitió el obispo al día siguiente, advirtiendo que “...la imprevisión y la codicia han podido tener no pequeña parte” y, tras recordar que “no caerá un cabello de nuestra cabeza sin la permisión de nuestro Padre celestial”, invitó a la chocada población a examinar “...si las blasfemias, la profanación de las fiestas, y otros pecados públicos que se consienten .../... pueden haber provocado su justo enojo...”. Dicen las crónicas que, “para infundir la calma a los vecinos que quedaron en Santander la tarde en que se comenzó la extracción, el ministro de Hacienda, señor Gamazo, el Gobernador civil, señor Jimeno de Lerma, el señor marqués de Comillas, el presidente de la Diputación, señor Sainz Trápaga, y varios diputados y concejales, recorrieron la ciudad y se estuvieron paseando por los muelles”. Al parecer esta reconfortante costumbre tiene al menos 120 años. Los que deseen conocer más detalles sobre el que posiblemente haya sido el mayor accidente ocurrido en España tienen una lectura muy recomendable en Luis  Jar  Torre  -  UN  DESASTRE  A  LA  ESPAÑOLA. La explosión del vapor "Cabo Machichaco" en Santander. Publicado  en  la  Revista General de Marina,  noviembre de 2009, y una abreviada en este link http://www.grijalvo.com/Jar/Cabo_Machichaco.htm.
 
 
 
 
Las catástrofes acaecidas durante el franquismo tienen una muy limitada lectura política:

El accidente ferroviario de Torre del Bierzo en 1944 fue objeto de censura informativa. Las autoridades del régimen franquista ocultaron la verdadera dimensión de la catástrofe, reconociendo sólo 80 muertos frente a los más de 500 que algunas estimaciones posteriores pudieron calcular. El pésimo estado de las infraestructuras ferroviarias, pobremente mantenidas debido a la precaria y prolongada situación de posguerra, fueron en buena medida las responsables del accidente.

En 1947 se produjeron las explosiones de dos polvorines militares en Alcalá y uno en Cádiz. El hecho fortuito de la explosión de los polvorines de la ciudad complutense fue utilizado por el gobierno franquista para detener, reprimir, y encarcelar a jóvenes militantes del PCE y de las JSU. Ocho de estos militantes fueron condenados a muerte y ejecutados en la prisión de Ocaña en julio de 1948. No hay expresión más brutal de la utilización política de un accidente. En el caso de la gran explosión de Cádiz, el régimen también ocultó información y minimizó los efectos de la catástrofe, reduciendo la cifra oficial de fallecidos a 152, aunque los gaditanos contaron muchísimos más. http://cadizpedia.wikanda.es/wiki/La_Explosi%C3%B3n_de_C%C3%A1diz_-_1947.

La gran riada de Valencia de octubre de 1957, que dejó más de 400 muertos, sí tuvo ciertas consecuencias políticas. Tras la riada, ante la tardanza de las ayudas por parte del gobierno, el alcalde de Valencia, Tomás Trénor Azcárraga, se enfrentó a Franco, el cual le destituyó, pero el alcalde logró su objetivo ya que a partir de sus críticas se agilizó la ayuda a la ciudad y el proyecto del Plan Sur.

La rotura de la presa de Ribadelago en el 1959, que dejó 144 muertos, también se vio condicionada por la dictadura. El proceso judicial posterior seguido en la audiencia Provincial de Zamora culpó en exclusiva a un encargado de obra, mientras que los directivos de Hidroeléctrica Moncabril, la titular de la explotación, señalados en el proceso resultaron con penas de privación de libertad tan exiguas que nunca ingresaron en prisión y, tras los recursos interpuestos, fueron indultados por el Gobierno. El régimen franquista nunca depuró a los posibles responsables políticos e intentó en todo momento minimizar el alcance de la noticia de la catástrofe, que se saldó con exiguas indemnizaciones de apenas 90 000 pesetas de la época por cada fallecido varón, 60.000 pesetas por cada mujer fallecida y 25.000 pesetas en caso de bebés o niños. ¿Todavía habrá quien defienda que la vida de una mujer para la España nacionalcatólica valía lo que la de un hombre?

 
 
El convulso 1977 fue testigo del mayor accidente aéreo de la historia mundial. Fue en el aeropuerto tinerfeño de Los Rodeos, y en él 583 personas perdieron la vida. El cierre del aeropuerto de Las Palmas por un aviso de bomba obligó a desviar algunos tráficos al entonces único aeropuerto tinerfeño, cuya capacidad era muy limitada. Ello unido a otras circunstancias como errores en la interpretación de los mensajes de la torre de control, las prisas del piloto holandés de KLM y la niebla, dieron pie a la tragedia. Es país quedó conmocionado, pero la crítica política nos sobrepasó los límites de lo razonable.
 
 
 
En una incipiente democracia y con nuestra Constitución en ciernes, en julio de 1978, se produjo el accidente de un camión con propileno, su explosión e incendio en el camping de Los Alfaques en Alcanar (Tarragona), dejando 243 muertos. Los vecinos de San Carles de la Rápita se manifestaron al día siguiente exigiendo a la autoridad gubernativa desviar de la N-340 el tráfico de mercancías peligrosas, llegando a increpar a los políticos que se acercaron al lugar de los hechos, incluido el mismísimo Josep Tarradellas. Los gobernadores civiles de Tarragona y Barcelona acordaron  prohibir el tráfico de transporte de material combustible por la carretera nacional para trasladarlo a la autopista. La inacción del Ministerio de transporte muy cuestionada en prensa. A raíz de este accidente se promulgaron regulaciones más severas en relación con el transporte de materias peligrosas. No se produjo una lucha partidista amparada en este drama.

El año 1983 al poco tiempo de la llegada al poder del PSOE, fue posiblemente el annus horribilis de nuestro país. La riada de Bilbao, que dejó 34 muertos y 5 desaparecidos, dos accidentes aéreos en apenas 10 días en Madrid, que dejaron 274 muertos y el incendio de la discoteca Alcalá 20, también en Madrid, con 82 muertos,  supusieron un mazazo para la sociedad española, cuya moral ETA se encargaba de hostigar, ese año con 44 asesinatos.
 
 
 
El 29 de agosto José Luis Barbería firmaba en El País la siguiente crónica dos días después de la riada del Bilbao: “El barro ha cubierto por igual los uniformes verdes de los guardias civiles y a los simpatizantes abertzales, que codo con codo han formado parte de la misma cadena humana que evacuó ayer el material inutilizado de una fábrica en Galdácano. Los recelos iniciales se suavizaron con el esfuerzo del trabajo, y unos y otros fumaron del mismo paquete de cigarrillos y comieron bocadillos preparados por la misma mano. En estas horas, la solidaridad es capaz de romper muros de incomunicación, arrogancia y odio, construidos durante muchos años”. Al margen de esta visión quizá excesivamente optimista de la situación, lo cierto es que la catástrofe no dio lugar a recriminaciones partidistas de importancia.

El accidente de Avianca el 27 de noviembre, que produjo 181 víctimas, se debió a un fallo humano, y no dio lugar a reacciones ni interpretaciones contrapuestas. Algo muy distinto ocurrió diez días después, el 7 de diciembre, cuando chocaron en la pista de Barajas un Boeing 727 de Iberia con destino a Roma y un DC-9 de Aviaco con destino a Santander. En este caso las deficiencias en la seguridad fueron determinantes: no existía un radar de tierra en el aeropuerto y la señalización del aeropuerto era muy deficiente al estar líneas despintadas, lo que unido a la situación de niebla, propició la confusión del piloto del DC-9 que se interpuso en el despegue del Boeing. Pese a estas evidencias las reacciones políticas partidistas no fueron destacables.

El incendio de la discoteca Alcalá 20 causó en su momento un escándalo nacional que llevó a replantearse la seguridad de los locales públicos ya que no tenía salidas directas a la calle, las vías de evacuación tenían recorridos demasiado largos, todas las escaleras presentaban deficiencias, las puertas y los cierres no eran reglamentarios y no existía salida de humos. Las reacciones políticas contra el ayuntamiento de Madrid que regentaba el profesor Tierno Galván fueron muy limitadas. Pese a que el local contaba con la licencia municipal, once años después del suceso, en 1994 la Audiencia nacional condenó a los cuatro propietarios a dos años de prisión por imprudencia temeraria, absolviendo a los responsables políticos.
 
 
 
El accidente del Boeing 727 en Sondika en 1985, en el que murieron 148 personas, sí produjo una dura reacción del presidente de Alianza Popular, Manuel Fraga, que criticó a la Administración como responsable de la "situación de deterioro general del país". Fraga tomó como punto de partida de sus manifestaciones lo que calificó de mal funcionamiento de la comisión del Congreso que investigaba las catástrofes aéreas ocurridas el 27 de noviembre y el 7 de diciembre de 1983 en Madrid y de la que se retiró el Grupo Popular. Fraga, tras dedicar un recuerdo elogioso al ex ministro de Asuntos Exteriores Gregorio López Bravo, fallecido en el accidente aéreo, manifestó: "Yo vengo diciendo que la Comisión de Catástrofes Aéreas del Congreso viene funcionando insatisfactoriamente; por eso el Grupo Popular se ha retirado de la misma. Éste es un caso más del deterioro general del país y de su Administración. El Gobierno algo tendrá que decir. Es una catástrofe más, de acuerdo, pero una catástrofe entre las muchas que se vienen produciendo”.

El desastre de camping de Biescas en agosto de 1996 produjo 87 muertos y una sola reacción política destacable, y muy comedida, la de Félix Martínez de la Cruz, dirigente de IU, que hizo un llamamiento a las demás fuerzas políticas para que se procediera a la revisión de la ubicación de todos los cámpings de España e insistió en que la necesidad de una investigación de lo ocurrido para delimitar responsabilidades.
 
 
 
Todo cambió el 19 de noviembre de 2002 con el hundimiento del Prestige. La utilización política del desastre y la movilización social que suscitó, sin entrar en las razones de fondo, la bondad o maldad de las decisiones del gobierno y su forma de reaccionar ante la catástrofe, rompió más de un siglo de moderación,  creando un precedente en el que seguimos incursos, y no me estoy refiriendo a la contestación social, al sano activismo ciudadano en la calle, sino al uso perverso y partidista del suceso.
 
 
 
Un año después se produjo el accidente aéreo del Yak 42. Las reacciones mediáticas, políticas y sociales fueron muy duras, posiblemente con toda la razón. La Comisión de Defensa del Congreso reprobó al ex ministro de Defensa Federico Trillo declarando que "la responsabilidad de los poderes públicos por las graves negligencias detectadas en el seguimiento y control de la contratación del vuelo del avión siniestrado, así como los importantes errores del proceso de identificación de cadáveres, durante el cual se constató además un constante y claro menosprecio a las familias, no corresponde exclusivamente a las instancias militares, sino que afecta directamente a las autoridades políticas, en concreto al ministro de Defensa Federico Trillo, que ejercía las máximas funciones de dirección de la Administración Militar y de la defensa en el tiempo que tuvieron lugar los hechos".

Del desastre siguiente, el atentado de Madrid de 11 de marzo de 2004, no hay nada que podamos añadir al respecto de su politización. Hoy, 9 años después, siguen corriendo ríos de tinta y siendo una herida y un debate abierto, con una verdad judicial cuestionada por una parte significativa de españoles. La politización de este drama es parte intrínseca del mismo.

El incendio de Guadalajara en julio de 2005 fue interpretado por muchos como el Prestige de Rodríguez Zapatero. El debate político fue encarnizado, y la utilización de la tragedia con fines partidistas se produjo sin ningún tipo de miramientos.

La misma situación se dio en 2006 con el accidente de metro de Valencia. Desde las causas del accidente hasta la forma de gestionarlo y la información posterior han sido y siguen siendo objeto de polémica, no sólo técnica sino política.

El accidente aéreo de Barajas de agosto de 2008, que dejó 154 muertos, también dio pie a distintas interpretaciones, aunque ciertamente este debate no se centró en el plano político, a todas luces ajeno a las causas del desastre.

Culminamos este lúgubre repaso con el desgraciado incidente del Madrid Arena el año pasado y con el reciente accidente ferroviario de Santiago de Compostela. La utilización política de ambos hechos ha sido exagerada, aunque en este último caso, con desgraciadas excepciones, los partidos se han mantenido decorosamente al margen, habiendo dejado todo el protagonismo a sus huestes de correligionarios tanto en Redes Sociales como en la barra brava de tertulianos y opinadores que se extiende por cadenas de radio y televisión.

Iniciabamos este artículo desde el convencimiento de que el cainismo español había sido siempre el mismo, que desde que alcanza la memoria unos y otros no han dudado en tirarse a la cara los muertos inocentes de cualquier desgracia, tuviera el origen que tuviera. Debemos reconocer que esa tesis no se sostiene.

Hubo una época en la que los partidos, todos, y la inmensa mayoría de los españoles daban ejemplo de saber estar, de que no todo valía. Fue una época muy dura, con ruido de sables incluido y el martilleante goteo de víctimas inocentes que la banda asesina ETA nos arrojaba cada año; fueron años en los que la sombra y el recuerdo de la dictadura estaban demasiado cerca; fueron años protagonizados por una generación de españoles tan endurecida como ilusionada. Fueron años en los que manteníamos algo más las formas, quizá porque éramos gente obediente hasta en la cama, gente que sólo pedía vivir su vida sin más mentiras y en paz, gente que sólo deseaba su pan, su hembra y la fiesta en paz.

Eso ya pasó. Alguien abrió la veda a la mala fe, la falta de respeto, principios y escrúpulos, el todo vale, y una gran cantidad de españoles entraron por ella arrasando con todo, los más básicos principios incluidos, para alojarse y no salir. Podemos echar la culpa a las nuevas tecnologías que facilitan el canal, y pueden magnificar los mismos instintos que antes quedaban limitados al círculo personal. Podemos echar la culpa a la proliferación de medios de comunicación de todo pelaje, a las cadenas de televisión privadas necesitadas de sangre fresca para mantener sus niveles de audiencia, que hace unas décadas no existían. Podemos echar la culpa a los partidos, a la crisis política y la frivolización del sentido institucional de la acción de gobierno y oposición, al deterioro de la vida pública. Podemos echar la culpa a los tertulianos, los periodistas, los políticos, los maquinistas o los pilotos sociales…

Pero la única culpa la tenemos los españoles, todos nosotros, uno a uno, los que participamos activa o pasivamente en estos linchamientos al sentido común y la dignidad como pueblo que practicamos cada vez más a menudo. No sé si hay dos Españas, pero sí sé que o la tercera España despierta y toma las riendas o la mala leche nos lleva a la ruina.