viernes, 17 de mayo de 2013

BANCOS Y FRAUDE FISCAL

Todas las transmisiones patrimoniales están sujetas a IVA o bien al Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (impuesto cedido a las Comunidades Autónomas), excepto ciertas exenciones y no sujeciones.

Si nos atenemos sólo a éste último – Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados -, el documento base mayoritario que sirve para la autoliquidación o liquidación posterior del impuesto es la escritura pública notarial. Pues bien, como en el impuesto de transmisiones rige la autoliquidación, serán los sujetos pasivos los obligados tributarios que han de liquidar el impuesto (el plazo es de un mes desde que se eleva a público). A esta obligación se une el interés personal del particular por inscribir en el Registro de la Propiedad el bien inmueble a su nombre. Este acto es voluntario –el acto de inscripción en el Registro-, pero conveniente para el particular, y sí se pretende, el propio Registro obliga a que previamente se haya efectuado la autoliquidación del impuesto.

Es lógico que si la buena voluntad de los particulares no es suficiente, las Agencias Tributarias de las CCAA cuenten con los controles y el filtraje necesario para poder inspeccionar y liquidar a aquéllos que voluntariamente no lo han hecho. Y así es: existe una transferencia de archivos desde el Registro General del Notariado por la cual se traspasa a la respectiva Agencia Tributaria todos los listados de los protocolos emitidos en la Comunidad, en relación con transmisiones patrimoniales de vivienda. De esta forma se casan esos archivos con aquéllos que voluntariamente sí han autoliquidado, y los restantes son inspeccionados para posteriores liquidaciones de oficio. En resumen: es muy difícil escaparse.

Ahora bien, desde el inicio de la crisis económica que vivimos, uno de los documentos base que ha ido en auge como medio de transmisión de las propiedades inmobiliarias han sido las ejecuciones hipotecarias. En las ejecuciones hipotecarias, ¿quiénes son mayoritariamente los adjudicatarios, y no sólo de inmuebles de particulares resultados de los masivos desahucios sino, y sobre todo, de promociones enteras incautadas a promotoras, constructoras e inmobiliarias? Exactamente, los bancos. Pues bien, como en el caso de los ciudadanos de a pie, serán ellos –los bancos- los sujetos pasivos obligados a tributar por transmisiones o IVA, según los casos.



La pregunta es: ¿Tienen las administraciones tributarias que confiar en la buena voluntad de los bancos? En la pregunta está el quid de la cuestión. Los bancos no tienen un interés especial ni perentorio por registrar a su nombre en los registros de la propiedad las fincas adjudicadas a su favor, así que esos registros de la propiedad no servirán de acicate para que “voluntariamente” liquiden previamente los impuesto: simplemente no los inscriben a su nombre, y si casualmente pasan más de cuatro años, la obligación de tributar prescribirá.

Pensemos que con sentido común, igual que para el restos de los mortales, la administración tributaria tendrá preparado alguna herramienta para que no se escape nadie por esa vía: pues no. No existe. No existe un trasvase informatizado de los registro de la administración de justicia a la administración tributaria, por ejemplo informando de las ejecuciones hipotecarias dictadas en todos los juzgados de las CCAA –como sí que ocurre para el caso de los protocolos notariales-. De esta forma, la entidad bancaria que no quiere cumplir con su obligación de autoliquidación, transcurriendo cuatro años desde la ejecución hipotecaria y prescribiendo por tanto la exigencia del impuesto-, simplemente se libra y no tributa.

En este punto hay que dejar varias cuestiones en el aire:

¿Están las CCAA haciendo lo posible porque las entidades financieras liquiden este impuesto de transmisiones patrimoniales?

¿Es la falta de informatización de la administración de Justicia la que lo impide?

¿Pretenden el Estado y las CCAA tomar alguna medida para evitarlo?

¿Existe una estimación de lo que están dejando de percibir las arcas públicas por este concepto?

¿Qué montante económico se deja de ingresar por esta vía de recaudación?

¿Cuánto es en proporción a otros ingresos soportados directamente por los ciudadanos?

¿Está la administración tributaria autonómica en condiciones de confiar ciegamente en la buena voluntad de las entidades bancarias?

Con la subida de tasas judiciales se pretenden obtener unos ingresos de los ciudadanos que estamos dejando escapar de los bancos, ¿Es este un ejemplo de buen gobierno?



lunes, 15 de abril de 2013

DECRETO-LEY DE FUNCIÓN PROPAGANDÍSTICA DE LA VIVIENDA



Sólo han pasado unos días y ya se ha escrito mucho sobre el Decreto-Ley de la Junta de Andalucía de Función Social de la Vivienda, y lo que queda… No pretendo valorar su legalidad, porque ya se han manifestado expertos juristas en un sentido y en el contrario. Es algo que determinarán los tribunales cuando se produzca el primer recurso, que se producirá.

Sólo quiero defender una tesis: la principal finalidad de la norma no es resolver de forma eficaz el drama de los desahucios y el problema de la vivienda, sino la propaganda, pura y llana propaganda y marketing político, y de paso reforzar la política de la intervención, de la tutela administrativa sobre la libertad.

Si el objetivo fuera proteger a los desahuciados, ofrecer a los más desfavorecidos y golpeados por la crisis la oportunidad de disfrutar de un derecho constitucional como el de la vivienda, se habrían buscado soluciones más eficaces del tipo de las que plantea UPyD en sus enmiendas a la ILP: propiciar los cambios legales que faciliten a los jueces las herramientas necesarias para resolver procedimientos de ejecución de hipotecas, pudiendo de oficio o a instancia de parte condonar la deuda pendiente a un desahuciado en determinadas circunstancias, incluso rechazando el desahucio y permitiendo al desahuciado seguir ocupando la vivienda, durante el tiempo que considere necesario mientras las condiciones se mantengan y por el importe que se determine. Y esto lo puede hacer el juez ante causas justas, apreciadas discrecionalmente y adecuadamente acreditadas. Y esto lo puede hacer el juez porque conoce el caso concreto, las especificidades del ejecutado y el ejecutante, si ha existido abuso, engaño, posición de poder… Nadie podrá dudar que se trata de profesionales capaces de tomar decisiones mucho más complicadas como la tutela de un niño o la privación de libertad de un ciudadano.

Frente a esta solución, el bipartito andaluz, con la iniciativa IU y la modulación parasitaria del PSOE, ha optado por otra receta: la injerencia administrativa, el poder intervencionista del aparataje de la Junta, para no resolver el problema pero sí conseguir una campanada mediática muy relevante.

El mecanismo que propone implica la expropiación temporal de las viviendas recuperadas por los bancos tras ejecuciones hipotecarias, investigar la situación económica y familiar de los deudores ejecutados y cederlas a los mismos por una renta determinada. Por otra parte prevé realizar un censo de las viviendas desocupadas, y para ello exigir la información a los propietarios, y en su defecto a las compañías suministradoras de agua y electricidad, para posteriormente proceder al registro, y seguidamente a la constatación de que el propietario procede a su alquiler, y si ello no se produce, la intervención forzosa y directa de la Administración en la gestión del mismo, decidiendo incluso el precio, y en todo caso con la reserva de la sanción si se producen insumisiones en algún punto del procedimiento.

Como recoge el preámbulo del propio Decreto-Ley 6/2013, se estima que en Andalucía hay un número superior a las 700.000 viviendas desocupadas (por cierto un número indeterminado de ellas, transparencia IU mediante, de la propia Junta). El número de actuaciones administrativas ligadas al procedimiento (comunicaciones, inspecciones, actas, diligencias, apremios, audiencias, informes, resoluciones, quejas, reclamaciones, recursos, contenciosos…), millones. Y serán necesarias ingentes cantidades de recursos económicos y humanos, pues ni hay inspectores suficientes ni bastarán los funcionarios actuales adscritos a la Consejería del ramo, lo que justificará la contratación de muchos empleados, el mantenimiento y posiblemente el crecimiento de la actual Empresa Pública del Suelo de Andalucía o la creación de otras tres, con nombres muy sociales que los expertos en marketing del bolivarismo andaluz se encargarán de encontrar, también será necesario un Observatorio que el propio Decreto Ley ya adelanta, y lo que todavía no sabemos… Dotar a la Justicia con sólo la mitad de los recursos necesarios multiplicaría exponencialmente los resultados, pero eso no interesa.

Porque no se engañen, el único objetivo es la propaganda. El lanzamiento mediático ha sido perfecto, las cuatro familias jerezanas que al día siguiente eran popularizadas por todos los medios en toda España no ha sido fruto del azar, sino de la orquestación. Que el PSOE lo haya hecho suyo y anuncie que pretende reproducir el sistema en toda España es otra evidencia. La campaña de imagen está lanzada, y sólo queda la duda de si IU será capaz de evitar que los réditos se los lleve el PSOE.



Con respecto a los ciudadanos como siempre no hay ninguna duda. Seguirán padeciendo y esperando, porque éste es el peor y más retorcido camino para llegar al objetivo previsto. Les han contado que no tienen nada que temer porque Papa Estado y Mamá Junta se encargan de velar por ellos, y en vez de confiar en su independencia y desatarles las manos para que puedan relacionarse de tú a tú con las entidades financieras, en libertad y sólo ante el arbitrio del juez, por supuesto en un marco legal justo no como el actual, les han contado que no tendrán que preocuparse por nada porque, como niños pequeños, sin la tutela administrativa están perdidos.

Afortunadamente con respecto a la Justicia, tampoco hay ninguna duda. Los jueces han demostrado que con todas las excepciones que confirman la regla, siguen siendo una de las pocas esperanzas de este país, se han convertido en auténticos héroes cuyos nombres ya conocemos, Alaya, Ruz, Castro…, siguen con una tecnificación y medios del siglo XX y propios de un Estado en vías de desarrollo, sus órganos de gobierno siguen politizados, pero mientras no se demuestre lo contrario, son mucho más de fiar que los políticos del bipartito andaluz y el rodillo popular estatal, esos que no van a permitir que se impida un solo desahucio sin aprovechar la oportunidad para ponerse una medalla, porque bajo sus criterios es un desperdicio que los jueces hagan este tipo de cosas sin necesitar extraer jugo electoral.

lunes, 1 de abril de 2013

ANDALUCÍA: UN AÑO POR LA IZQUIERDA

Ya ha pasado un año desde que se celebraran las elecciones en Andalucía y Asturias. Tiempo suficiente para analizar las políticas, los logros y los fracasos de dos gobiernos, uno formado por el bloque PSOE-IU y otro por la FSA (nombre asturiano del travestismo socialista), en solitario pero con el consentimiento vigilante de IU e UPyD.

Tras la formalización de los acuerdos que dieron forma a ambos pactos escribí este artículo (http://ciudresp.blogspot.com.es/2012/06/dos-pactos.html). En él preveía, a la luz de las declaraciones de intenciones que en ellos se reflejaban, lo que cabía esperar desde un escepticismo militante. Ahora estamos en disposición de analizar los hechos y comparar los resultados que para la ciudadanía han tenido y el papel que ha jugado IU en Andalucía con doce diputados y UPyD en Asturias con uno.

La primera diferencia es que IU en Andalucía forma parte del gobierno, lo que se traduce en una vicepresidencia y tres consejerías, 16 delegados provinciales (hay que reconocer que han renunciado a 8), 6 secretarías generales, 9 direcciones generales, así como un número indeterminado de gerentes de empresas públicas, cargos de confianza y asesores que nunca sabremos porque la transparencia en Andalucía quedó en papel mojado (animo a los crédulos a que entren en la web institucional e intenten enterarse). En total (PSOE e IU), mantienen a 159 altos cargos dentro de la administración pública, que nos cuestan en torno a los 18 millones de euros al año en sueldos. En estos momentos se encuentra en desarrollo la muy pregonada Ley de Transparencia de Andalucía, anunciada a bombo y platillo en un alarde propagandístico que choca con una realidad intratable: las medidas de transparencia que la Junta debe adoptar no requieren ningún nuevo marco legal, ningún desarrollo tecnológico, ningún gestor de información que requiera medios especiales ni un plazo mayor. Sólo la falta de voluntad política impide que los ciudadanos andaluces no tengan ya a un click de ratón toda la información pública de la Administación andaluza (informes, sueldos, contrataciones, dietas, kilometraje, gastos...), tanto de los órganos institucionales como de empresas públicas.

En cuanto a quienes son muchos de esos nombres, el comunismo andaluz, al más puro estilo norcoreano o cubano, ha sabido “confiar a la familia” parte de esa responsabilidad. Sólo un botón de muestra: Amanda Meyer Hidalgo, secretaria general de Vivienda, Rehabilitación y Arquitectura de la Consejería de Fomento y Vivienda e hija del eurodiputado de Izquierda Unida Willy Meyer o Enrique Centella Gómez, director de la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo dependiente de la Consejería de Administración Local y Relaciones Institucionales y hermano del portavoz parlamentario de IU en el Congreso y a su vez secretario general de PCE, José Luis Centella.

UPyD en Asturias no forma parte del gobierno, y sólo tiene adscritos el personal de apoyo para la actividad parlamentaria que le corresponde (http://weblogs.upyd.es/asturias/2012/07/28/quienes-somos-diputado-y-equipo-parlamentario/), habiendo propiciado la reducción en 500.000 € de los gastos asociados a la actividad de los grupos parlamentarios (http://weblogs.upyd.es/asturias/2012/05/07/la-junta-general-acuerda-reducir-su-presupuesto-en-mas-de-500-000-euros/).

En cuanto a la tasa de desempleo, la mayor preocupación de los ciudadanos, la EPA del cuarto trimestre de 2012 reflejaba para Andalucía un incremento del mismo con respecto al primer trimestre de 2012 de 2,69 puntos porcentuales, alcanzando el 35,86%, mientras que Asturias subía un 3,37%, quedando en el 23,76%. No parece que las políticas de empleo de la Junta hayan dado resultados significativamente mejores a los del resto de España, más bien al contrario, Andalucía sigue siendo líder destacado en paro, pese a que el ejecutivo andaluz se ha empeñado en mantener los 26.000 empleos de la administración paralela andaluza, a muchos de los cuales tiene cruzados de brazos, mirando los desconchones de las paredes. Tampoco parece que hayan dado mucho resultado los 176 millones de euros con los que días antes de las elecciones la Junta regó a los sindicatos para cursos de formación y cooperación (http://www.abcdesevilla.es/20120517/andalucia/sevi-junta-repartio-subvenciones-millones-201205162333.html).

El bipartito andaluz se defiende asegurando, como recientemente ha declarado la Secretaria de Política Social e Inmigración del PSOE de Andalucía, Miriam Alconchel, que "ha servido como muro de contención ante los recortes y ajustes sanitarios y sociales de la derecha". Al margen de servir para dar titulares a su prensa concertada, no hay ningún hecho sustancial que diferencie las políticas y los recortes que en materias sociales, sanidad, educación, dependencia, o en I+D, la Junta ha decidido aplicar frente a cómo lo han hecho otras comunidades autónomas.

Estas manifestaciones nos obligan a repasar los presupuestos de la Junta de Andalucia para el año 2013, comparando las cifras destinadas a sanidad con el año anterior al advenimiento de la Verdadera Izquierda. La comparación es incontestable: el presupuesto destinado al Servicio Andaluz de Salud es un 9,37% menor (778 millones), a los que se une el recorte sobre los presupuestos de las cinco empresas públicas sanitarias que supera el 11% (51 millones menos). Evidentemente no lo han hecho por gusto, sino por la sencilla razón de que no hay dinero, pero lo que no pueden seguir haciendo es darse golpes de pecho asegurando que en Andalucía no se han producido recortes en sanidad. Claro que se han producido, de forma más sibilina, menos mediática que en Castilla La Mancha o Castilla León, y desde luego sin tomar las medidas liberalizadoras de Madrid, contra las que UPyD se ha opuesto y que incluso ha recurrido al Tribunal Constitucional, pero es un hecho que la salud de los andaluces está peor atendida que hace un año, mientras la estructura política, administrativa y clientelar de la Junta no se ha visto afectada un ápice.

Mención aparte merece la educación. Han sido 4.502 puestos de docentes los perdidos en la enseñanza pública andaluza al restringirse la convocatoria de oposiciones por los ajustes presupuestarios en los dos últimos años. El dato es tan rotundo, que pocas explicaciones merece.

Otro mantra que repiten los fieles de la cofradía de la hoz y el martillo es que las políticas implementadas por la Consejería de Vivienda que dirigen ha permitido que los desahucios en Andalucía se hayan visto paliados. Al margen de que no podemos dudar de la enorme solidaridad de doña Elena Cortés (la boicoteadora de la Semana Santa cordobesa), con los afectados por este drama, lo cierto es que no se ha materializado en una sola medida efectiva contra estas situaciones, fundamentalmente porque su margen de maniobra es nulo. La autonomía en la que más desalojos se produjeron en los nueve primeros meses del año 2012 fue la Comunidad Valenciana, con un incremento del 23,2% sobre 2011, seguida de Andalucía con un 36,7% más. Y es que desgraciadamente la realidad es la que es y no admite adornos, por mucho que se lancen consignas y titulares, o que se viva en la esquizofrenia permanente de ocupar despachos y responsabilidades institucionales y a la vez se aproveche la más mínima ocasión para acudir con chófer y coche oficial a la manifestación de turno a gritar contra el gobierno del PP y recordar viejos tiempos.

Y hablando de viejos tiempos, recordemos algunas declaraciones: “La gestión socialista ha llevado a Andalucía a una recesión avanzada y por encima de la que ya está reconocida en España, así como unas cifras de paro, que hacen que la comunidad lidere las estadísticas. No ha existido capacidad de aguantar la sangría de desempleados y dramas. En la comunidad andaluza existe una quiebra clara del modelo social y modelo laboral en un retroceso claro del modelo económico. El PSOE y el PP son "cómplices", pues los partidos que recortan están llevando a Andalucía a esta situación y Griñán es cómplice de Zapatero, por lo que no se puede pasar página como si no hubiera pasado nada". Esto lo decía Valderas el 29 de diciembre de 2011 para hacer balance del año. Evidentemente podría haber dicho exactamente lo mismo el 29 de diciembre de 2012, pero no lo hizo. Misteriosamente algo debe haber cambiado en su percepción de la realidad.

Pero quizá donde el papel de IU ha sido más bochornoso durante este año es en todo aquello que tiene que ver con lo que han sido sus señas de identidad, sus demandas históricas, aquello que nos permitía tener una ligera esperanza de cambio a los ilusos: la lucha contra la corrupción, por la transparencia y la regeneración democrática.

Uno no puede evitar acordarse de aquella IU de 1994, la de Luis Carlos Rejón, la de la pinza, la que obligó a un Chaves con mayoría simple a tomar decisiones impensables en los cánones socialistas: exigir que el nombramiento de los órganos de extracción parlamentaria, director y consejo de RTVA, Cámara de Cuentas, Defensor del Pueblo, juntas rectoras de parques naturales, se estableciera por consenso y a partir de la correlación de fuerzas parlamentarias, o a promover un cambio de la Ley electoral andaluza o establecer que la presidencia del Parlamento nunca recayera en el mismo partido que ostentara el gobierno regional (http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1994/06/29/085.html). Nunca estuvo Andalucía más cerca de un intento, aunque tímido, de mejora de la calidad democrática.

Esa historia a la que IU parece que ha renunciado a la luz de situaciones como la actual, en la que es el propio Valderas el que defiende la vuelta al nombramiento del director de RTVA por el Consejo de Gobierno (http://www.elconfidencial.com/comunicacion/2013/03/14/iu-quiere-cambiar-la-ley-para-volver-a-nombrar-a-dedo-al-director-de-la-rtva-116857/), debería producir el sonrojo de los militantes históricos de la formación. Es cierto que de aquella experiencia salieron con una pérdida sustancial de votos, pero de ésta van a salir con una pérdida sustancial de dignidad, y está por ver lo de los votos.

La fallida comisión de los ERE es quizá el mayor esperpento protagonizado por este gobierno hasta la fecha. Volviendo a la hemeroteca, las palabras de Valderas en enero de 2012, deberían repicar como martillos de fragua en su conciencia: “El Gobierno andaluz tiene responsabilidad por acción u omisión. Si ha habido gente del Gobierno más allá de Guerrero directamente implicada desde la responsabilidad política es muy grave. El hecho de no haber actuado, el haber sido complaciente con que alguien meta la mano con tal descaro en los fondos públicos y robe, establece una cierta responsabilidad en un gobierno que tenía que haber velado por unos fondos de empleo y no lo ha hecho. Las declaraciones de Guerrero ensucian aún más el escándalo de corrupción de los ERE irregulares y vuelven a evidenciar que en Andalucía, en los últimos años, ha habido una administración sin un control adecuado de los fondos públicos y despreocupada del buen uso de estos fondos".



Bien, pues de estas palabras grandilocuentes de un demócrata convencido, hemos pasado a una Comisión en la que pese a tener junto al PP la oportunidad de llegar a conclusiones y determinación de responsabilidades políticas, a la única conclusión a la que los andaluces hemos llegado es a que una tarde de trabajo de la juez Alaya cunde más y permite arrojar más luz sobre los hechos que dos meses de comparecencias dirigidas por esta caterva de pasteleros. Ninguna responsabilidad política, ninguna recomendación para que lo que ha ocurrido no vuelva a ocurrir. Ni el reforzamiento de la independencia y el papel de la Cámara de Cuentas o los Interventores, conclusión que debería parecer cantada al común de los mortales, han sido capaces de tomarla.

Desde luego esto sí que contrasta con el desarrollo de la comisión por el caso Marea, que ha tenido lugar en Asturias presidida por el diputado de UPyD Ignacio Prendes. A falta del informe final cuya ponencia será responsabilidad del miembro de UPyD, hay una serie de hechos constatables:
  • La FSA (PSOE), se vio obligada a aceptar la comisión de investigación ante la «insostenible» situación creada por la oposición. Fue el 29 de noviembre de 2001 cuando terminó la última comisión de investigación vivida en el parlamento asturiano hasta que el empecinamiento de UPyD y su imprescindible voto para acceder al Gobierno obligaron a retomar el formato.
  • A la comisión del ‘caso Marea’ se le atribuye una ambición interrogatoria sin igual en las ocho que le han precedido en la Junta General. Tampoco se conocen en todo el país investigaciones que arranquen con una lista de 59 comparecientes. La del 11-M nació con 14 nombres y terminó en 57. La de los ERE de Andalucía se contentó con 23 políticos, empresarios y funcionarios. La asturiana, tras varias altas y bajas, ha acabado con 61.
  • Hay consenso en que el documento definitivo fijará quiénes son los responsables políticos -por acción u omisión- de la presunta trama de corrupción. Con un grupo socialista dispuesto a pasar página al ‘caso Marea’, la oposición ve oportuno que la lista indique «con nombres y apellidos» esta responsabilidad.
  • El grueso del documento de conclusiones, lo constituirá una batería de propuestas para mejorar los controles en la contratación pública: contratos menores, fraccionamiento, procesos de homologación, negociado sin publicidad, remanentes de tesorería y facturas falsas, facturas falsas y contratos de personal, sindicatura, intervención general, inspección de servicios, transparencia, registro de intereses, código ético, organigrama…



Y no quisiera acabar este análisis sin hacer referencia a otra ignominia perpetrada por IU en Andalucía, y que en boca de Valderas a la pregunta de la concejala de UPyD en Granada, Mayte Olalla, se manifestó en toda su plenitud: “No es el momento de reformar la ley electoral. No es importante para la ciudadanía”. (http://weblogs.upyd.es/granada/2012/07/04/upyd-en-andalucia-lamenta-que-la-junta-incumpla-la-reforma-de-la-ley-electoral-para-garantizar-la-igualdad-del-voto-de-todos-los-ciudadanos/).

En Asturias la Comisión para la Reforma de la Ley Electoral, que formaba parte del acuerdo al que llegó UPyD con FSA, ha comenzado sus trabajos en marzo, con el firme propósito y la seguridad de que fruto de ella se contará con una nueva ley electoral asturiana, más justa y proporcional, antes de finalizar este año. (http://weblogs.upyd.es/asturias/2013/03/07/la-comision-para-la-reforma-de-la-ley-electoral-asturiana-impulsada-por-upyd-contara-con-once-expertos/).

No será el único logro. La transparencia ya ha alcanzado cotas impensables hasta ahora en Asturias. El Gobierno asturiano y el Parlamento regional son los primeros de todo el país que hacen públicos sus ingresos y kilometraje de los diputados autonómicos. (http://www.lne.es/asturias/2013/03/23/diputados-regionales-facturan-millon-kilometros-ano/1386861.html). Como es evidente, esto ha ocurrido en Asturias y no en Murcia, Galicia o Andalucía, no por casualidad. Es el efecto UPyD.

A IU le quedan 3 años (aunque es muy probable que algo menos), para intentar que su paso por el gobierno andaluz esté a la altura de la enorme oportunidad que le dieron los andaluces en marzo de 2012. Tiene la ocasión de oro para acabar con ese rodillo que denunciaron durante décadas. Puede aprovechar su poder para forzar una ley electoral proporcional y justa que mejore la representatividad de la voluntad ciudadana. Puede introducir transparencia y democracia en el santuario socialista. Puede levantar las alfombras, al menos de las consejerías y empresas públicas que controla y hacer limpieza. ¿Cuántos expedientes, cuantos contratos menores, cuantas adjudicaciones directas, cuántos negociados sin publicidad, cuántas contrataciones de personal, cuántas liquidaciones de gastos tiene a su disposición en los archivos…?


Si quiere, puede, pero mucho me temo que ni quiere ni querrá, que tendremos que esperar a la próxima legislatura, cuando UPyD condicione la política andaluza para hacer el trabajo que IU no está queriendo hacer ahora. Y que nadie piense que es revanchismo u obsesión, se trata del convencimiento de que ninguna recuperación económica, ningún futuro es posible sin la regeneración democrática y la racionalización de lo público, y si en alguna región esta necesidad adquiere carácter de urgente es en Andalucía, por donde desde 1978 hasta hoy han pasado 6 presidentes y un solo partido.


sábado, 23 de marzo de 2013

EL DESAHUCIO DEL BIPARTIDISMO

En estos tiempos aciagos en los que hemos llegado a cotas de prodedumbre que ni los más pesimistas imaginábamos, UPyD ha lanzado a los españoles su propuesta para la regeneración de la democracia y la refundación del Estado.

El que lleva siguiendo a este partido desde que nació allá por septiembre de 2007 sabe que esta posición no es oportunismo. UPyD nació para esto, única y exclusivamente para esto. La regeneración democrática es el pilar de su manifiesto fundacional y sigue siendo ahora más que nunca una necesidad urgente.

No podemos obviar que España genera preocupación a nuestros vecinos europeos y desazón, angustia e indignación a los españoles. Hemos dejado de ser, si es que alguna vez lo fuimos, un país fiable, no ya para los manidos mercados, sino para los hombres y mujeres del mundo civilizado. Un país pobre, con tasas de paro que no se logran entender bajo los esquemas de las economías modernas, con un nivel de corrupción tercermundista, bananero, y con una inestabilidad estructural e institucional cuyo elemento más conspicuo pero no el único, es la deriva secesionista catalana.

Los políticos han pasado a ser unos de los principales problemas y están muy lejos de ser la solución al entender de los españoles, como el CIS pone de manifiesto cada mes. Es inevitable que esta situación genere desapego de los ciudadanos hacia el sistema democrático y ese es el peor de los riesgos a los que nos enfrentamos. Ese desapego puede llevarnos a válvulas de escape pintorescas aunque inofensivas como las del italiano Grillo o a posiciones mucho más temibles como las que los ultras de ambos lados han protagonizado en Grecia.

La caída del bipartidismo parece imparable y afortunadamente hay dos fuerzas políticas, una centrada, por transversal, que no de centro, y otra escorada al bolivarismo, pero aún no en el monte, que van a protagonizar este renacer democrático. Al menos los centrados estamos empeñados en rescatar ciudadanos de esa desesperanza de la abstención.

Porque lo que es evidente es que nos encontramos ante un cambio de ciclo, ante los días postreros de un modelo agotado, un modelo que funcionó mientras tuvo que funcionar, que sirvió para salir de las tinieblas, pero que ya no nos es útil, no es útil a ciudadanos que pretendan vivir, trabajar, desarrollarse, albergar esperanzas de un futuro mejor para sus hijos. Ya pocos piensan que este cruel drama social sea consecuencia de una crisis financiera internacional y no tenga nada que ver con una crisis política, institucional, con tintes de crisis moral y sistémica, propias.

En esta coyuntura, en esta situación de alarma y emergencia nacional no declarada, UPyD ha lanzado un manifiesto (http://www.upyd.es/Uploads/Manifiesto_por_la_RD_y_la_RE.pdf) y se ha puesto a explicarlo, a seguir haciendo pedagogía, como desde el primer día. Como es un partido de orden, institucional, moderado en las formas, aunque radical, revolucionario y jacobino en el fondo, no está alentando algaradas callejeras, ni se pone al frente de manifestaciones, abucheos ni barricadas, no da espectáculo como muchos quisieran. En vez de ello hace propuestas, las defiende en el Parlamento y las explica en las calles, en los barrios y donde nos dejan.

Habrá quien piense que estamos clamando en el desierto, que nuestro objetivo de devolver la política a los ciudadanos y hacer que recuperen la confianza en las instituciones y el sistema es ya una quimera sólo para ilusos.

Pero sabemos que no es así, el mensaje está calando y se está colando por las grietas del sistema como el agua en una vieja barca mal calafateada. Hace una semana el PP se vio obligado a aprobar tres de las medidas contra la corrupción que propuso UPyD (el establecimiento de los delitos de financiación ilegal de partidos, de enriquecimiento ilícito de cargos públicos y de omisión o falsedad de la contabilidad y patrimonio social), con la abstención del PSOE, aunque dejaron para más adelante, para cuando la indignación ciudadana no les deje otra opción, otras tres (el establecimiento de la inelegibilidad de imputados, reforzar la exigencia de responsabilidad por mala gestión frente a sociedades o entes públicos y limitar la discrecionalidad de los indultos). Esta última con el voto en contra de PSOE y PP, pues bien saben que esperan tener que utilizar esa discrecionalidad en el futuro.

Pero hay otras señales aún más claras de que nada está cayendo en saco roto. A continuación trascribo tres declaraciones orales:

1. Regenerar la democracia es democratizar los partidos políticos y cambiar leyes para quitar poder a las estructuras de los partidos y devolvérselas a los ciudadanos, para liberar la política que hoy está secuestrada por las ejecutivas de los partidos políticos, que son los que deciden quién va y quien deja de ir y a quien ponen y a quien quitan. Se trata de que los ciudadanos controlen eso, y para eso hay que cambiar las leyes. Y otra cuestión, listas abiertas, pero para que sea un fenómeno democrático primero hay que democratizar los partidos, dotarlos de normas democráticas de comportamiento interno. (http://www.youtube.com/watch?v=EgO3qLVqwpk)

2. El partido de gobierno está destrozado en su credibilidad, no les cree nadie, y lo grave es que al partido socialista tampoco. La crisis es del sistema, que necesita urgentemente un tratamiento de choque porque si no se nos cae. No hay prestigio en las instituciones, los partidos políticos no tienen ninguna credibilidad, la desvergüenza campa como si fuese generalizada, la autonomía de los políticos casi inexistente porque el que es diputado sabe que para seguir siéndolo tiene que llevarse bien con el que hace las listas no con el que las vota. El panorama es muy malo y lo que hay que hacer una reforma constitucional urgente para derogar una ley electoral que nos permita que los políticos se sientan unidos a los electores y no a quien los pone en las listas. (http://www.cope.es/player/id=2013030611290002&activo=10 minuto 18:50)

3. La regeneración democrática es fundamental. Es totalmente imprescindible en este momento de España. Si queremos que los primeros atisbos de recuperación económica no se vean paralizados como consecuencia del ambiente generalizado de corrupción que tiene indignada a la opinión pública es imprescindible que nos elevemos y hagamos la regeneración democrática que España necesita 33 años después. Me refiero a dar el poder a los ciudadanos, devolverles el poder que les hemos quitado las instituciones públicas y las cúpulas de los partidos. (http://www.abc.es/local-madrid/20130206/abci-aguirre-regeneracion-201302061301.html minuto 1:00).


La primera es de Rosa Diez, y de hace casi seis años, en noviembre de 2007. La segunda de José Bono en marzo de este año 2013 y la tercera de Esperanza Aguirre un mes antes, en febrero. Han necesitado la friolera de seis años para empezar a decir lo que tienen que decir, ahora necesitarán algo más de tiempo para que de verdad lo crean, y otro tanto para que actúen en consecuencia, con coherencia y sean los hechos y no las palabras los que lo muestren, pero el camino está trazado, es inevitable que lo transiten.

Somos conscientes de que el reto es complejo y difícil, y lo es porque requiere una altura de miras, un sentido de estado, un “elevarse”, como decía Esperanza Aguirre, al que no están acostumbrados. Es necesario un nuevo espíritu como el de la primera transición. Es territorio común recordar que la transición fue posible porque todos los partidos cedieron en sus posiciones, porque todos mostraron la generosidad necesaria para entender que sólo renunciando en parte a sus planteamientos maximalistas se podía construir un consenso. Pero en aquellos años esas cesiones eran fundamentalmente ideológicas, por eso fue más fácil.

Ahora nos enfrentamos a algo mucho peor, ahora tienen que hacer cesiones materiales, tangibles, humanas, tienen que sacrificar a sus centenares de miles de clientes, sus estómagos agradecidos, sus dependientes, sus conquistas partidistas, sus privilegios, sus reinitos, sus castillos enmoquetados, sus ejércitos de voluntarios a sueldo, su orden de cosas, su buena vida, sus coches oficiales, sus vuelos en primera, sus séquitos, sus cargos de confianza, sus contrataciones a dedo, sus adjudicaciones directas, su justicia, sus órganos de control descontrolados, sus consejos de administración, sus dietas y las de sus amigos…, todo eso tienen que ceder aunque lo disfracen de ideología, y lo defenderán con todas sus fuerzas, harán lo posible por evitar el desahucio, aunque éste ya está firmado y en firme.

miércoles, 27 de febrero de 2013

EL REIVINDICATIVO DÍA DE ANDALUCÍA

Este día de Andalucía, 28 de febrero de 2013, los partidos que forman el gobierno de nuestra Comunidad Autónoma dicen que “debe ser un día reivindicativo y que no podemos dar ni un paso atrás en lo conseguido hasta ahora por los andaluces y andaluzas”.

Me pregunto a qué se refieren con lo conseguido, aunque no es muy complicado imaginarlo.

Han conseguido que nos creamos andaluces y andaluzas antes que ciudadanos de derecho, han conseguido mantenerse en el poder mediante un clientelismo impúdico, han conseguido que Andalucía siga en la cabeza del paro y la desigualdad, que las empresas brillen por su ausencia, que el monocultivo del turismo y la agricultura subvencionada mantengan una débil economía real, han conseguido que un sector público parasitario e ineficiente protagonice la vida económica de la región, ocupe todos los resquicios posibles y forme parte consustancial de la misma, han conseguido que nuestros niños sigan en el furgón de cola de los resultados educativos en España y Europa, han conseguido que sigamos siendo receptores de ayudas europeas, región en vías de desarrollo, ejemplo de mala gestión, han conseguido que los andaluces se sigan comparando con lo que fueron hace más de 35 años no con lo que podrían ser hoy si se hubieran tomado otras decisiones…

Han conseguido mantener el sueldo de la inmensa mayoría de sus exalcaldes, en diputaciones o como asesores de las gerencias vacuas de departamentos innecesarios de empresas públicas inútiles, han conseguido que decenas de miles de jóvenes hayan tenido que emigrar para tener un futuro, han conseguido que muchos crean que una Dirección General de Memoria Histórica es algo útil, han conseguido que muchos vean normal salir a la calle a gritar contra la institución cuyos despachos ocupan…

Han conseguido poner cortafuegos para que la corrupción generalizada solo salpique a directores generales, no a los que los pusieron y consintieron, han conseguido que miles de millones de euros que pasaron por Marbella o por la Consejería de Empleo se despistaran en su discurrir, han conseguido que la mayor parte de los andaluces no crea en la política, la considere uno de los principales problemas, han conseguido que cada vez sean más los que cuestionan el sistema democrático en sí mismo, han conseguido hacer del oficio más honorable del mundo una vergüenza deshonrosa, han conseguido hacer de nuestras instituciones cuevas de aprovechados y buscavidas, han conseguido que la sincera vocación de servicio público sea vista como una impostura vergonzante por muchos, han conseguido ser un lastre y acabar con la ilusión de demasiada gente durante demasiado tiempo…

Y no, señores del PSOE y compañeros comparsistas coyunturales, no habéis conseguido hacer de ésta una tierra de oportunidades, os habéis creído vuestras propias mentiras, vuestros propios discursos vacíos, vuestros titulares, vuestros planes estratégicos gaseosos en power point, vuestras páginas webs con forma pero sin fondo, vuestros millares de escaparates, teletipos, eslóganes, notas de prensa…, vuestra gigantesca industria de marketing, vuestras comisiones, consorcios, mancomunidades, clústers, observatorios, consejos asesores, fundaciones, plataformas…, habéis creído vuestro propio montaje y habéis dejado de perseguir algo mejor, la vida posible para vuestro pueblo.

La que podría ser la California de Europa está cada vez más lejos de serlo, ni el sol regalado, ni la bondad del clima, ni el agua, ni la exuberante naturaleza, ni el mar es suficiente, hacen falta también personas que crean en sí mismas, que no esperen que las cosas vengan dadas, que no crean que el parecer pueda sustituir al ser.

La California de América tiene un producto interior bruto per cápita de 32.400 euros casi el doble que Andalucía, una tasa de paro del 12% que les tiene enormemente preocupados aunque sea la tercera parte de la nuestra porque hace unos años era la mitad, y una página web en la que se informa a los ciudadanos de lo que les incumbe, donde no sale la foto del presidente ni se hace política partidista (http://www.ca.gov/), a diferencia de la nuestra que no sirve casi para otra cosa.


Pero hay salida, sólo de los ciudadanos depende. Hoy hay que recordar que el día de Andalucía, no es el día de la Junta de Andalucía, es el día de los andaluces. Andalucía, como España, es un concepto abstracto, es la combinación de un territorio, una cultura, una historia, un pueblo, un paisaje humano, un sentimiento y finalmente una determinación administrativa escrita en una Ley. Andalucía no siente ni padece, quienes sienten y padecen son los casi ocho millones y medio de andaluces censados y los muchos más que viven con nosotros o nos visitan. Y pensando en ese bienestar y felicidad de ellos hay que convenir que necesitamos unidad, racionalidad y altura de miras, que no hay mejor forma de defender a Andalucía que defender la unidad y la igualdad de todos los españoles, que las trincheras ideológicas, los rojos y los azules, deben formar parte de la historia, que toca una época nueva, una época de unidad para salir de esta terrible crisis fortalecidos.

Los andaluces queremos, debemos y podemos volver a ser esos “hombres de luz que a los hombres almas de hombres les dimos”.

sábado, 9 de febrero de 2013

DE ESCÉPTICO A ESCÉPTICOS

Cada vez son más los ciudadanos incrédulos, los que no tienen ninguna confianza en ningún partido político, en los políticos en general. La última encuesta del CIS muestra que éstos siguen siendo percibidos por los españoles como uno de los principales problemas del país.

Cada vez son más los ciudadanos que no se fían de nadie, ni del PP y PSOE, que son los que nos han traído alternativamente hasta aquí, ni de ningún otro, porque entienden que el problema no es el PP ni el PSOE, sino el propio sistema en sí mismo, el propio juego democrático tal y como está orquestado.

Yo era uno de ellos.

Muchos razonan, no sin lógica, que no hay nada que se pueda hacer desde dentro, porque para estar dentro hay que beber el néctar que nos iguala, hay que pasar las pruebas de iniciación a la secta que nos hace partícipes y miembros de ella, hay que jugar con las reglas contra las que queremos acabar, hay que acabar asimilando e incorporando aquello que se pretende cambiar, y para cuando estás en disposición de poder hacerlo ya no tienes ningún interés en hacerlo.

No es descabellado pensar que no se puede ganar un partido de rugby si tú te aplicas a ti mismo las reglas del fútbol. Si sólo tocas el balón con los pies y sin hacer faltas mientras tus contrincantes te empujan y lo agarran con las manos, no tienes ninguna oportunidad. Si no tienes un árbitro al que recurrir porque arbitra según las reglas del rugby, si ningún periodista te apoya porque viven del rugby, y si el público que pagó por ver fútbol, se conforma viendo rugby…

Pero un análisis posibilista nos debería llevar a la conclusión que no nos queda otra. Tenemos que desatascar las alcantarillas y para eso tenemos que bajar a ellas, y además hacerlo sin llenarnos de su suciedad. Se puede.

En 2007 este escéptico se llevó todo el año siguiendo la evolución de Ciutadans y de voces críticas socialistas como la de Cristina Alberdi o Rosa Díez. En octubre de ese año google le llevó hasta el manifiesto fundacional de un nuevo partido llamado Unión, Progreso y Democracia y le pareció tan coherente que no se creyó que políticos del sistema pudieran haber juntado tantos párrafos de tanto sentido común. En noviembre fue a una conferencia de Rosa Díez sobre regeneración democrática en la Universidad de Sevilla y comprobó que al menos parecía que ella se creía lo que decía, y lo que decía y parecía que se creía sonaba a música celestial, a democracia mayúscula. Al día siguiente rellenó su ficha de afiliación a UPyD, su primera afiliación a un partido político.

Y desde entonces durante todos y cada uno de los días de estos cinco años y cuatro meses ha participado en todos los ámbitos que ha podido con la única preocupación de poner de su parte para que ese manifiesto fundacional siga siendo el norte que marca el rumbo fijado. Y en este tiempo ha gastado miles de horas de su tiempo libre y muchos euros, se ha involucrado el nacimiento de la estructura local y provincial, ha participado en su primer Congreso, en el grupo de trabajo de medio ambiente, forma parte de su Consejo Político Nacional, del órgano de gobierno territorial andaluz y siempre, ni un segundo, ha dejado de observar a su alrededor buscando el fallo, buscando la trampa, buscando la incoherencia, buscando las manchas…

Ha intercambiado pareceres con muchos, con miembros del Consejo de Dirección, con compañeros de otras CCAA, con simpatizantes, con afiliados recién llegados, con los que llegaron a la vez que él, con los que procedían de la abstención, con los que habían militado en otros partidos, con los que se fueron desencantados porque las cosas no se hacían como esperaban, con los que se quedaron tras tener dudas… Ha vivido conflictos, se ha desesperado, enfadado, ha discutido, ha consensuado, ha compartido…

Ha leído, contrastado, participado en la elaboración de programas políticos, ha votado, ha enmendado, ha elegido, ha participado…, se ha sorprendido a si mismo emocionado ante tantas personas, ante tanto color magenta, aplaudiendo como un poseso en Vistalegre, y se ha jurado no dejarse nublar la mente por la pasión, evitar que nunca llegue el día que la fe sustituya a la razón, se ha prometido poner los medios para prevenir que nunca el amor por los colores sea tan fuerte que se vea obligado a defender algo en lo que no cree.

Ha conocido personas maravillosas, impresionantes profesionales, buena gente que se ha tomado la molestia de complicarse la vida, de gastar su tiempo y su dinero en lo que es de todos, personas que no esperan otra compensación que saberse parte de una solución a los problemas colectivos, que se alimentan mutuamente cada vez que se encuentran y se animan, que se apoyan y se reconocen, no como miembros de una organización, de un partido, sino sobretodo y ante todo como ciudadanos miembros de una sociedad viva y comprometida.

Y aún hoy sigue buscando la inconsistencia, mirando con precaución cada gesto, cada palabra y cada hecho, buscando la incoherencia en los demás y sobretodo en sí mismo, asustado ante la posibilidad de que la política lo cambie, de que lo convierta en aquello que repudiaba, en que le ponga orejeras, le dé una visión distorsionada de la realidad, lo transforme en un partidista sectario.

Y sigue sin encontrar la grieta, y lo puede decir con la boca llena y la mirada alta. Y puede decir a los que en las redes sociales le interpelan diciendo que desconfían de una líder que lleva más de 30 años en la política y que no es coherente, que ninguna desconfianza, ningún prejuicio puede superar la vigilancia activa de un ciudadano comprometido, y que no hay ninguna justicia en la sospecha permanente.


Y puede decir con la conciencia tranquila y serenidad de espíritu que no es verdad que seamos todos iguales, que hay esperanza, que hay salida, que hay razones para confiar, tantas o más que para seguir alerta. Hay que ser consciente de que la amenaza existe, de que aunque la posibilidad de que al profundizar en las alcantarillas para llegar a la avería te manches cada vez es más grande, eso no debe distraernos, ni hacernos perder ni un minuto, al contrario. Hay que permanecer vigilantes, preocupados, en permanente tensión, pero con más alegría, ilusión y fuerza que nunca, porque cada vez está más cerca el objetivo.

Ninguna derrota electoral, ningún resultado negativo será peor que mirarse pasado unos años al espejo y no reconocer aquello que quisiste ser cuando naciste. Ese escenario, siendo posible, sigue muy lejos. El timón está bien sujeto en el rumbo marcado, el barco está en buenas manos, le pese a quien le pese.

Los escépticos externos deberían tomarse la preocupación de revisar a fondo, de entrar hasta la cocina a oler, mirar, escuchar, palpar, de auditar con rigor y de salir como votantes o al menos tener la decencia de reconocer que no es escepticismo racional, sino prejuicio visceral.

Ojalá llegue el día en que los únicos no votantes de UPyD sean aquellos que hayan llegado a reconocer un desencuentro programático y racional. Los que creen que catalanes, vascos y navarros deben tener derechos especiales, los que creen que hay que pactar con el terrorismo, los que creen que las religiones deben formar parte del Estado, los que creen que podemos prosperar sin nucleares, los que piensen que la ley electoral actual es buena, los que creen que no hay que mejorar la transparencia, ni tomar medidas más firmes contra la corrupción, los que piensen que el modelo territorial no debe ser reformado, los que piensen que la Constitución del 78 no necesita ningún cambio, los que creen que seguimos necesitando más de 8.000 ayuntamientos, los que piensen que las diputaciones son útiles e imprescindibles, los que piensen que la Justicia debe seguir estando intervenida y controlada por los partidos políticos, que las entidades financieras o los consejos de administración de las televisiones deben ser parte del pastel que se reparten los partidos, los que piensen que las empresas públicas que compiten con las privadas son una buena forma de eludir el engorroso control administrativo y generar empleo público de forma rápida, los que piensen que el motor de la economía debe ser el Estado, que es necesario nacionalizar la banca, la energía, los medios de producción, los que piensen que la sanidad o el agua debe estar en manos privadas, los que creen que el Estado debe reducirse a una mínima expresión, que no debe regular la economía ni compensar los desequilibrios sociales, los que creen que es bueno que haya 17 sistemas educativos distintos… Todos esos, no deberían votar a UPyD, no sería lógico que lo hicieran, por mucho que les guste el color magenta, la forma de hablar de Rosa Díez o la percha de Toni Cantó. El día que sólo estos no nos voten tendremos mayoría absoluta y eso asusta y mucho al bipartidismo, a su prensa concertada y a los guardianes que mantienen en cada uno de los nudos de la red clientelar tejida durante décadas.

Para acabar vuelvo al principio, a esos ciudadanos indignados, cabreados, desafectados, aquellos que han decidido que con ellos esto no va, y les pregunto:

¿Permitirían que el presidente de su comunidad de propietarios fuera el principal problema para la comunidad, viendo cómo se deteriora la escalera, las fachadas, el ascensor mientras él se gasta sus cuotas en juergas y contratar a su primo de portero por el doble de lo que vale, para que no apareciera por allí? ¿Dirían que eso con ellos no va?, ¿Dejarían de aparecer por las reuniones?, ¿Renunciarían a intentar cambiarlo? Pues de eso se trata, este país sólo es un poco más grande que su edificio y los vecinos somos más, pero es la única diferencia.

lunes, 4 de febrero de 2013

SOBRE LA MEDIOCRIDAD

Mi actividad profesional me depara de vez en cuando la oportunidad de conocer a personas excepcionales. Hoy ha sido uno de esos días en los que sales de una reunión agradeciendo de haber conocido a una de ellas y pensando cómo sería España si hubiera muchos más como él.

No voy a dar detalles porque ni tengo su permiso, ni la confianza para pedírselo y sobretodo porque para lo que quiero expresar hoy es secundario. Basta decir que es un empresario que supera los 70 años, que ha pasado más de 40 desarrollando proyectos inverosímiles en medio mundo y que se ha propuesto en esta última etapa de su vida volver a su Cádiz natal a promover un ambicioso modelo de desarrollo empresarial desde una perspectiva holística y sostenible.

Y se está encontrando y se encontrará una pléyade de mediocres que le dirán que está loco, que se preguntarán que qué ha fumado, que le asegurarán que es imposible.

Se encontrará una legión de funcionarios del negociado de sueños dentro de un orden que le mostrarán las dificultades, que le aconsejarán sobre la viabilidad, que le explicarán la maraña administrativa diseñada para desalentar el ingenio y el talento, que le harán saber que si nadie lo ha hecho antes será por algo.

Se tropezará con ancianos de treinta y tantos años, consejeros con pies en el suelo, inversores a valor seguro, políticos oportunistas, arribistas circunstanciales, ciudadanos sensatos, vecinos precavidos…, con empresarios de la subvención y el pelotazo, sindicalistas vigilantes, conseguidores, lobistas, gestores de la nada.

Y sobre todo se enfrentará a la suspicacia, a la envidia, al recelo, porque en esta sociedad de mediocres todo el que se atreve a imaginar algo nuevo es puesto en cuarentena, y si tiene la desfachatez de contarlo se verá apartado, y si osa pretender llevarlo a cabo, desencadenará la reacción de los sensatos conservadores de la miseria.

La mediocridad ni se crea ni se destruye, sólo se trasforma, nos rodea, es el magma en que nadamos como podemos. Es el criterio mediante el que ponemos alcaldes, rectores o gerentes de empresas públicas. Pasa de políticos a ciudadanos, de ciudadanos a políticos, de empleados a empresarios, de empresarios a empleados, de profesores a alumnos, de padres a hijos…

En política pasa lo mismo, la desfachatez de quienes deciden complicarse la vida, intentar regenerar nuestro sistema democrático cuestionando un orden de cosas establecido, desestabilizando el status quo, se encuentra con la misma reacción, con independencia de la necesidad real de reforma que todos podamos reconocer.

Vivir sin lastres, sin miedo, atreverse a ser independiente tiene un coste demasiado alto, pero necesitamos a esos jóvenes de más de sesenta que siguen creyendo que pueden cambiar el mundo, que se han propuesto pasar por la vida haciendo algo más que pacer y quejarse desde el sofá.

No todos podemos ser genios, precursores, promotores de progreso, la mayoría no tenemos ni el valor, ni la iniciativa, ni la constancia necesarias, pero si podemos intentar no molestar a los que la tienen. Habitualmente no necesitan nuestro reconocimiento, ni aplausos, ni medallas, porque tras décadas cayéndose y levantándose tienen la piel dura y el alma a salvo.

martes, 1 de enero de 2013

BRINDIS POR EL 2013


Hoy 1 de enero, primer día del año 2013, no quiero dejar pasar la oportunidad de hacer un brindis por el nuevo año, porque sea mejor para todos.

Pero no sólo deseo que “sea”, sino que lo hagamos. Nos hemos acostumbrado demasiado a dejar en manos de la providencia, la suerte, los políticos, los mercados o los mayas nuestro presente y nuestro futuro, y así nos va.

Por eso no deseo que 2013 “sea” un buen año, sino que entre todos hagamos de 2013 un buen año.

Y eso según mi punto de vista y objeto de esta reflexión engendrada durante la uva número siete y nacida con la aurora del día primogénito, implica que todos los ciudadanos nos propongamos tomar el control, pasar a la acción, coger firme el mando del timón de nuestras vidas y agarrar o al menos tocar para empujar en un sentido u otro el centímetro cuadrado que nos dejen del timón de nuestro país y nuestro mundo.

Por eso brindo porque en 2013 los ciudadanos pasemos a la acción y dejemos de quejarnos, o sigamos quejándonos, pero en movimiento. Este país necesita que los ciudadanos nos lo tomemos en serio, nos sintamos responsables y actuemos como tales, que nos involucremos.

Brindo por que los españoles nos convirtamos en activistas en todos los frentes políticos, económicos, sociales, culturales, que necesitan activismo. En todos.

Brindo porque ese activismo ciudadano se traduzca en una mayor participación en ONG,s de carácter social, medioambiental, cultural…, en asociaciones vecinales, culturales, deportivas…, en todo tipo de movimientos cívicos. Una sociedad fuerte, estructurada, activa, comprometida, es mucho más difícil de engañar. A una sociedad bien pertrechada de argumentos y razones no habrá quien la conduzca, quien la pastoree, se la podrá dirigir, pero desde el respeto, no como ahora.

Especialmente quiero brindar porque los partidos no sean ajenos a este asalto ciudadano. Brindo porque los conservadores se afilien en masa al PP y hagan de él un partido conservador, pero de ciudadanos no de casta, porque los ciudadanos socialistas se afilien en tropel al PSOE y tomen de nuevo las riendas de ese partido histórico desnortado, porque los comunistas se afilen a IU y trabajen desde sus filas por conseguir su anhelado estado bolivariano o lo que consideren, porque los nacionalistas hagan lo propio y por supuesto porque los ciudadanos que se sientan progresistas y liberales, reformistas y regeneradores, no atados ni a siglas ni a ideologías se afilien a UPyD.

Por supuesto brindo porque todos los que creen que se puede hacer algo desde los partidos pequeños se afilien a ellos y participen en éstos para hacerlos grandes y brindo porque aquellos a los que no conseguimos convencer de que no somos todos iguales, y no todos estamos contaminados por el sistema ni formamos parte de la casta política (que no es una exageración, existe), funden nuevos partidos, frescos, revolucionarios, impolutos, puros, y participen en el sistema para reformarlo.

En definitiva, brindo porque la ciudadanía asalte a los partidos y los reformen, los mejoren, porque se preocupen tanto de la sociedad que dejarán a sus hijos como de lo que les dan de comer, con lo que los visten, de lo que les regalan para jugar o de lo que les dejan ver en la tele. No hay nada más importante, más gratificante ni más necesario que podamos hacer que trabajar por un mundo mejor. Brindo porque en 2013 todos sientan irrefrenables deseos de hacerlo y se pongan a ello.

Brindo porque los empresarios sean buenos empresarios, valientes y asuman riesgos, porque los trabajadores sean profesionales, cumplidores y responsables, porque los estudiantes se tomen en serio su futuro y conformen la mejor generación que hayamos conocido, porque los jueces impartan justicia, porque los periodistas informen objetivamente, porque los sanitarios o los profesores sigan manteniendo su nivel de compromiso social y su calidad humana pese a los ataques que sufren, porque los miembros de las fuerzas de seguridad del Estado, la Policía, la Guardia Civil, el Ejército, sigan haciéndonos sentir orgullosos de ellos, porque todos seamos serios, merecedores de mirarnos al espejo cada mañana y no avergonzarnos de lo que vemos.

Brindo porque seamos capaces de valorar lo importante, volver a nuestros orígenes, a pegarnos a la tierra y al mar que nos alimentan, a nuestros pueblos y costumbres, a nuestros productos, a respetar el medio ambiente, a nuestros mayores, nuestros valores comunes y compartidos, naturales, los que no son impostura, los que se forjan alrededor de una mesa, un vaso de vino tinto, queso y hogaza, no frente a pantallas de telebasura o de millonarios tras una pelota.

Y, por último, brindo porque todos los que lo están pasando mal, los parados, los desahuciados, los enfermos, encuentren en 2013 las fuerzas necesarias para seguir adelante, para mejorar su situación, para resolver sus problemas sin caer en la desesperación ni el abatimiento. La vida es un precioso regalo que todos merecemos y a la que tenemos que merecer.





miércoles, 12 de diciembre de 2012

ANDALUCÍA Y EL NACIONALISMO

Sólo los más viejos han conocido situaciones en Andalucía peores que las que estamos viviendo en este 2012.

Los andaluces tenemos muchas razones para estar preocupados, seriamente preocupados. La tasa de paro en el tercer trimestre ha llegado al 35,42%, lo que supone casi un millón y medio de desempleados (exactamente 1.424.200). Esta es la mayor tasa de paro de la historia de Andalucía, superando en más de un punto el record histórico de 1994. Los datos más dramáticos, lejos de atenuarse, se agudizan. Ya superan las 750.000 (757.600) las personas que llevan más de un año buscando trabajo y son 456.600, muchos más que la media española, los hogares con todos sus miembros en paro.

En cuanto al tejido empresarial, operan en Andalucía (58,4) unas diez empresas menos por cada mil habitantes que por término medio en el conjunto del país (68,9), muy lejos niveles de Cataluña (79,8), Islas Baleares (78,6), Comunidad de Madrid (77,3) o País Vasco (75,8).

Es innegable que existen innumerables razones para estar indignados. Sólo tenemos que salir a la calle para tropezarnos con centenares de ellas en cada esquina, en cada barrio, en cada centro asistencial….

Pese a ello los andaluces no hemos recurrido a buscar a culpables externos de lo que nos pasa. Al pueblo andaluz se le puede acusar de muchas cosas, entre otras y posiblemente la más grave, de haber mantenido durante 30 años en el poder al mismo partido y con él a su régimen, su orden de cosas y su sistema de sedación controlada de la sociedad civil y la actividad económica, pero no se le puede acusar de incoherencia, deslealtad o estrechez de miras.

Los andaluces llevamos milenios siendo invadidos pero nunca conquistados, pues siempre hemos acabado conquistando a nuestro invasores y haciéndolos parte de nosotros, sólo hay que darse una vuelta por la Costa del Sol, por el Albaicín, por el poniente almeriense, para comprobar lo que significa integración.

Los andaluces hemos vivido en nuestra historia reciente episodios que nos podrían haber llevado a un nacionalismo reaccionario y desleal, algo que nunca ha ocurrido porque en esta tierra estamos vacunados contra esa enfermedad desde la época tartésica.

Uno de estos acontecimientos fue la implantación de la Ford Motor Company en la ciudad de Cádiz, entre 1919 y 1923. En aquella ocasión, la decisión de implantar una fábrica Ford en la capital gaditana dependió de un directivo americano, quien prefirió realizar la inversión en Cádiz en lugar de en Barcelona porque aquí «hay abundante mano de obra y la ciudad está libre de problemas laborales», según reza en un texto de los archivos de la firma, investigado por Manuel Martínez. En aquellos tiempos Ford estaba interesada en implantarse en un importante puerto español por su situación geoestratégica, para suministrar la zona sur de Europa y norte de África. El 26 de marzo de 1920 nació la Ford Motor Company, Sociedad Anónima Española, con un capital de medio millón de pesetas. Durante los tres años que la firma americana ensambló en Cádiz las piezas de sus coches, la relación entre la multinacional y los 300 gaditanos empleados fue perfecta. El 5 de abril de 1920 salió el primer coche Ford montado por los gaditanos y en el primer ejercicio se alcanzó una media de producción de unos 30 vehículos al día. El personal de la fábrica cobraba entre 12 y 24 pesetas y, como novedad en la época, podía invertir hasta un tercio de su salario en acciones de la empresa. El final de la historia la precipitó el Ministerio de Hacienda español (si espanyol, perquè Espanya ens roba també a nosaltres), según narra Martínez en su libro, que no quiso respetar el acuerdo que beneficiaba a la firma norteamericana con exenciones de impuestos propias de una Zona Franca (entonces, Depósito Franco). Los desencuentros con la administración pública española y una mejor oferta de Barcelona, donde todo fueron facilidades, terminó con la marcha de Ford a la Ciudad Condal.



El caso de Málaga fue mucho más sangrante. Como explica Juan Antonio Lacomba, en 1831 se construyeron en Málaga los primeros altos hornos así como instalaciones de afinado que llegaron a dar trabajo a 2.500 personas y que constaban en 1848 de tres altos hornos, veinticuatro hornos de afino, varios hornos para recalentado y tratamiento de hierro, cobre y otros metales, talleres de laminado, construcción de máquinas, etc. En su mismo recinto surgió una importante industria química que fabricaba ácido sulfúrico. Junto a la actividad siderúrgica, el textil se convirtió en el otro gran pilar del desarrollo económico, con la “Industria Malagueña S.A.” dedicada a la fabricación de hilados y tejidos de algodón, lino y cáñamo seguida, diez años después, de una segunda fábrica algodonera “La Aurora”, como buques insignia. Junto a ellos otras factorías completaron el panorama industrial: la litografía, los curtidos, las pinturas, la sombrerería y toda una serie de industrias alimentarias entre las que las azucareras, los vinos y los licores ocupaban un lugar preferente. En esos años la provincia de Málaga ocupaba en concepto de contribución industrial el segundo puesto en el conjunto de la economía española, por detrás de Barcelona, y se situaba a la cabeza o en posiciones muy destacadas, en sectores de tanta relevancia como la química, la siderometalúrgica y construcciones mecánicas. Posteriormente, ya en el primer tercio del siglo XX, se convirtió en un gran centro de refino, envasado y exportación de aceite de oliva, arrastrando con ello al sector de la fabricación de envases. De igual modo, la metalurgia y las construcciones mecánicas se encontraban en plena actividad. Además de múltiples talleres se crearon importantes empresas como: "La Unión", la "Vers" y la Sociedad Minero-Metalúrgica "Los Guindos", dedicada a la fabricación de plomo. La actividad química se convirtió en el pilar básico de la estructura industrial malagueña de estos años, de la mano de los abonos minerales, y más específicamente de los superfosfatos, se creó una nueva industria química moderna: Unión Española de Explosivos, CROS y San Carlos, que aportaron en estos años una de las partidas más importantes de la balanza comercial malagueña.


No sería justo echar toda la culpa de la paulatina y absoluta desindustrialización que a lo largo del siglo XX sufrió la provincia malagueña a la dictadura de Franco, al centralismo madrileño, a la economía programada que decidió que al textil se debía dedicar Barcelona y a la siderurgia el País Vasco, y que los malagueños mejor se ocupaban del turismo, de servir copas y hacer camas porque tenían más gracejo. No sería justo porque seguro que los malagueños también tuvieron parte de culpa de lo que pasó y porque el turismo ha llegado a ser afortunadamente el pulmón económico no de Málaga sino de toda España, pero debemos coincidir en que si esta tierra no hubiera estado vacunada de la enfermedad del nacionalismo sí habría sido esa la única explicación, el único culpable “exterior”.

Como éstos hay centenares de ejemplos que jalonan la historia y el territorio andaluz, y que en conjunto pueden explicar parte de la situación actual, pero que jamás los andaluces hemos utilizado como coartada para buscar afuera las causas de nuestras propias miserias.

Y no lo hemos hecho porque sería injusto, desleal, de muy cortas miras y sobre todo falso. El sentimiento nacional andaluz es lo que es, un sentimiento, y como tal se expresa en la cultura o en el arte, y no se lleva al terreno de la organización política. Y eso ocurre porque este pueblo sabe que para hacerlo tendría que violar la racionalidad, que en un sentimiento nunca va a encontrar una solución a sus problemas, porque sabe que juntos somos más fuertes y que lo que toca ahora es construir Europa. Y que ningún malnacido piense que a ello obedece un sentido parasitario de la vida, que no recuerde ni el manido PER ni a las gallinas y sus pitas pitas, porque aunque los mecanismos de control deben ser rediseñados y los criterios replanteados, alguien puede tener la tentación de recordar que la minería del carbón o el sector del automóvil llevan acumulando durante décadas subvenciones públicas que superan con creces las recibidas por el mundo rural andaluz o extremeño.

Porque digan lo que digan los profetas mesiánicos, la realidad es que en Andalucía en estos momentos hay 2.597.000 personas trabajando, pagando impuestos y cotizando a la Seguridad Social y en Cataluña 840.400 personas paradas, a las que el Estado garantiza sus necesidades básicas, subsidia y ayuda, y a ningún cretino se le ocurre decir que esos 2.597.000 andaluces mantienen a esos 840.400 catalanes, porque no es cierto, igual que tampoco mantienen a los parados andaluces, murcianos o gallegos, porque todos, uno a uno, contribuimos a ese fondo común de contingencia que son la Hacienda Pública o la Seguridad Social españolas y todos lo hacemos de igual forma en la medida en que sólo de forma individual somos sujetos de derecho, contribuyentes, administrados, ciudadanos libres e iguales (perdón, todos no, los españoles que habitan en el País Vasco y Navarra por no se sabe bien qué leches de privilegios ancestrales anacrónicos que ni PP ni PSOE quieren revisar, se salen de la cuenta común).

En 1986 cuando se formalizó la entrada española en la UE, los criterios que aplicaron al conjunto nacional y que han permitido a España beneficiarse de los fondos comunitarios de desarrollo regional, fueron los que fueron porque se tomó la media nacional, media de la que se escapaba Cataluña por arriba, por lo que de haber sido independiente en 1986 no habría recibido una sola pela, de las que también han regado los campos, las comarcas o las veguerías catalanas durante estos años.

Y así las cosas, como esa familia pobre y numerosa preconstitucional que con el esfuerzo de todos consiguió pagar los estudios del hermano mayor a expensas de que el resto se quedara en casa ayudando a la economía familiar, tenemos que presenciar ahora como el hermano médico funcionario del Estado y con consulta privada, pretende olvidar sus orígenes, ignorar que lo que consiguió lo fue por el sacrificio de todos y apartarse del resto haciendo como que no nos conoce.

Sea por convencimiento propio o por que haga las cuentas mejor y compruebe que no le interesa renunciar a la hacienda familiar, a la finca del pueblo y a cualquier otra cosa que pudiera heredar, evidentemente esto no puede ser, ni va a ser, pero para asegurarnos de ello, en esta tierra cuna de Averroes o de Trajano tendremos que patentar nuestras vacunas contra el nacionalismo y empezar a producirlas en serie, distribuirlas por toda España, y de camino mandar un buen cargamento, lo paguen o no, a la Alemania nacional-liberal de la señora Merkel.

jueves, 23 de agosto de 2012

CREDO

A mis 41 años me queda mucho por aprender. Posiblemente sólo sé ahora menos de la mitad de lo que sabré cuando la estadística anuncia que deberé dejar este mundo, pero es un hecho que creo saber algunas cosas más que las que sabía hace 20 años, y no me parece mal exponerlas.


1. Creo que el fin nunca justifica los medios.

2. Creo que la libertad es el valor más importante del ser humano. El hambre con libertad nos hace hombres hambrientos que luchan por su subsistencia, las necesidades cubiertas sin libertad nos hace seres infelices despojados de humanidad.

3. Creo que la Declaración Universal de los Derechos Humanos es lo más importante que la Humanidad ha sido capaz de prometerse a sí misma. Es insuficiente, pero por algo había que empezar.

4. Creo que el motor de la economía debe ser la iniciativa privada. Cuando la Administración Pública se pone a hacerlo lo hace mal, muy mal. Nada justifica que lo haga.

5. Creo que la economía de mercado requiere de regulación y control. La seguridad jurídica y una Administración Pública que la module son imprescindibles.

6. Creo que el crecimiento infinito en un planeta finito no es posible pero que encontraremos una forma razonablemente aceptable de digerirlo.

7. Creo que ser obrero, sentirse parte del proletariado, es un estado mental, los que no lo padecemos somos empresarios de nuestro tiempo aunque trabajemos como asalariados.

8. Creo que la salud, la educación, la seguridad, la justicia, la protección del medio ambiente son derechos básicos y deben estar garantizados por la Administración para todas las personas, cualesquiera que fueran sus circunstancias.

9. Creo que el Estado debe garantizar que los hijos de los vagos, torpes, malos, tengan las mismas oportunidades educativas que el resto.

10. Creo que las ideologías sirven para camuflar la pereza mental de tamizar la información que nos llega y lo que realmente pensamos. Es cómodo estabularse.

11. Creo que razonar es un don humano que nos debería avergonzar no usar.

12. Creo que la democracia es el menos malo de todos los sistemas políticos, pero que todo lo que hagamos para mejorarla hay que hacerlo sin demora.

13. Creo que la democracia para una sociedad sin cultura y educación puede ser una herramienta muy peligrosa, pero no conozco otra mejor.

14. Creo que casi todos los problemas humanos se puede solucionar con diálogo y voluntad y casi ninguno si falta una de las dos cosas.

15. Creo que los partidos políticos deben ser sólo instrumentos de la democracia, si se convierten en fines en sí mismos, ésta se corrompe.

16. Creo que el nacionalismo no es una ideología, es sentimiento, llevarlo a la política es mezquino.

17. Creo que la culminación de la construcción política europea no es una opción sino la única posibilidad de desarrollo futuro para todo el continente. El tiempo de los Estados Nación está empezando a acabarse.

18. Creo que hay cosas que no son relativas o circunstanciales. Los principios morales básicos no son negociables.

19. Creo que el humanismo, la ilustración, la civilización, la cultura, nos hace libres y nos dignifican.

20. Creo que la pena de muerte es propia de sociedades muy enfermas.

21. Creo que la justicia a tiempo es el antídoto contra el odio, el rencor, el revanchismo y la venganza.

22. Creo que la justicia tardía es mejor que la injusticia o el olvido.

23. Creo que la fe y la religión son opciones personales que deben practicarse en libertad en el seno de las familias y es muy peligroso que contaminen al Estado. El laicismo es la única defensa de unas religiones ante otras.

24. Creo que si alguien aprovecha cualquier oportunidad para recordarte que te hizo un favor, no te lo hizo, te lo vendió.

25. Creo que nunca hay que decir nada a nadie de nadie que no estés dispuesto a repetir si lo tuvieras delante.

domingo, 3 de junio de 2012

DOS PACTOS

Recientemente se han producido dos pactos, uno de legislatura y otro de gobierno, uno en Asturias y otro en Andalucía, en ambos una de las partes es la forma mutante del PSOE regional (FSA-PSOE y PSOE-A), y la otra parte en Asturias es UPyD y en Andalucía IULV/CA.

Hay diferencias notorias entre ambos.

El pacto PSOE-Andalucía - IULV/CA tiene título, se llama “Acuerdo por Andalucía”, tiene portada, tiene índice, subtítulos en color verde, un buen interlineado y 75 páginas, 75 páginas entre las que no hay una sola idea nueva, ningún espíritu reformista, ningún intento de transformar la sociedad. Se trata de un documento cargado de buenas palabras, intenciones y territorios comunes, entre los que aflora inevitablemente la carga ideológica, aunque más su cáscara que su yema: la banca pública, las políticas activas de desempleo que alegrarán las pajarillas del bisindicalismo oficial, la igualdad de género del lobby de las miembras que tiene a un hombre justo como el juez Serrano inhabilitado y a miles de padres clamando por ver a sus hijos…

Un despliegue de más de lo mismo. Un esfuerzo por mantener una sociedad en los términos que la han traído hasta aquí. Una arquitectura conservadora, porque se basa en conservar el orden de cosas establecido, ese que permite el mantenimiento del atraso social secular y unos mismos políticos gobernando también secularmente. La economía y el empleo encabezan el acuerdo como no podía ser de otra forma, pero sólo en forma de palabras, palabras, palabras… La palabra “público” 69 veces, la palabra “igualdad” 36… La palabra “regenerar”, ninguna, la palabra “fusión” ninguna, la palabra “diputación” ninguna, la palabra “duplicidades” ninguna, el acrónimo “ERE” o la palabra “reptiles” ninguna, la palabra “eliminar”, dos veces, una para referirse al fraude fiscal y otra a la burocratización del trabajo del profesorado.

El acuerdo dedica 18 párrafos al título “Avanzar en Democracia. Transparencia, Participación Ciudadana y Ética en el ejercicio de lo público”. Se trata de medidas ambiguas, que firmarían el PSOE, el PP o cualquiera, porque no les compromete a nada. Se plantean grandilocuentes leyes, como la de Participación Ciudadana o la de Transparencia, grandes gestos como la Carta de Derechos de la Ciudadanía…, todos ellos carne de campaña publicitaria institucional, carne de bombo y de platillo, carne de vacío, de nada. El escepticismo no es una opción, es casi una obligación.

Resulta obvio que su redacción fue encargada a algún prohombre o alguna promujer de la mercadotecnia socialista y que pasaron el borrador a IU (éste no se filtró), para que introdujera alguna de sus obsesiones, siempre que fueran admisibles para el hermano mayor. Así brotó ese chiste de la “creación de una entidad financiera pública, social y ética”, aunque también, hay que reconocerlo, un tímido destello de coherencia con su historia, cuando se refiere a la creación de un grupo de trabajo para estudiar la reforma de la ley electoral andaluza.

Se firmó el 18 de abril, un mes antes que el asturiano, porque también resulta obvio que en su redacción hubo poco que negociar. Estaba lista mucho antes de que se cerrara el verdadero acuerdo, el del reparto, ese que sí hubo que negociar y que al final ha derivado en tres consejerías y la vicepresidencia de conocimiento público, y ni se sabe cuántos otros carguitos de conocimiento más restringido, aunque es de esperar que hayan sido más discretos que lo fue Madrazo con el PNV, aunque tampoco es  necesario porque en el PSOE andaluz no hay ningún Aguirre (http://www.youtube.com/watch?v=MlsyXP0OatQ).

El pacto de legislatura entre FSA-PSOE y UPyD se firmó un mes después porque hubo mucho que negociar, tiene sólo 15 páginas, no tiene portada, ni índice, ni letras de colores, los publicistas no lo han visto ni de lejos. Sólo hay contenidos, desde luego no todos los que UPyD hubiera querido, pero es lo que tiene llegar a acuerdos.

Este documento no empieza hablando de economía y empleo, sino de modelo territorial, y continua haciéndolo, en 31 párrafos, de Calidad y Regeneración Democrática. Este documento habla de fusión de municipios, de reforma de la ley electoral, de ciudadanía. En este documento aparece varias veces el verbo “eliminar”, la palabra “regeneración”, la palabra “duplicidades”. Porque en este acuerdo UPyD ha forzado a la FSA a acometer la transformación de las cosas, a revisar el modelo, a propiciar reformas de calado, a no conformarse con lo que se ha sido y se es.

En este texto se habla de transparencia para referirse a compromisos concretos como el de “transparencia en el nombramiento, cese y retribuciones del personal de confianza de los cargos políticos” y cuando se refiere a la aprobación de una Ley de Transparencia, se precisa lo necesario para que no se quede en un gesto “La aprobación de una Ley Autonómica de Transparencia y Acceso a la Información Pública que establezca como principio general el que toda la información registrada de cualquier forma, elaborada o recibida y en posesión de las autoridades, es pública, pudiendo únicamente limitarse el acceso a los mismos para proteger otros derechos e intereses legítimos legalmente tasados que puedan claramente prevalecer sobre el derecho fundamental a la información”.

En este acuerdo se trata de la corrupción, y se menciona el caso Marea explícitamente: “Por eso ambas fuerzas políticas se comprometen a apoyar la creación de una Comisión de Investigación en el seno de la Junta General del Principado en relación con el “Caso Marea”, que evalúe cómo han venido desarrollándose los procesos de contratación en el ámbito de las Administraciones Públicas del Principado de Asturias, determine la posible existencia de responsabilidades y proponga, en su caso, las modificaciones legislativas correspondientes para garantizar, en el ámbito de la contratación de las Administraciones Públicas, la libre concurrencia, la eficiencia, el control, la procedencia y la transparencia en todos los procesos”.

Este documento trata el empleo y la economía, como no podía ser de otra forma, pero lo hace sin brindis al sol, desde la sensatez, el conocimiento y sobre todo, y lo que es más importante, desde el respeto a los ciudadanos, a los que no trata como menores, a los que no pretende engañar, ante los que no caben disimulos.

Estas 15 páginas del acuerdo asturiano son todo lo que hay, no sirven para enmascarar ninguna otra cosa, no hay nada oculto entre bambalinas, no ha habido ninguna otra cosa que negociar, no ha habido, ni hay, ni habrá, nadie a quien colocar. Este acuerdo es la declaración de intenciones de un partido pequeño que entiende que comprometerse a permitir la gobernabilidad de una Comunidad Autónoma no es ofrecer cheques en blanco y el límite a que ha sido capaz de llegar un partido grande e histórico que ha visto por primera vez en su historia que para seguir estando en el gobierno deberá empezar a estar a la altura de las circunstancias, de lo que se espera de los representantes políticos de los ciudadanos.

En Asturias a UPyD ahora le toca vigilancia, control y proactividad en la regeneración democrática.

En cambio a UPyD en Andalucía le toca vigilancia, control y proactividad en la regeneración democrática.

Sí, lo mismo, porque desde dentro o desde fuera del Parlamento, las cosas que hay que hacer son las cosas que hay que hacer, y si no existiera UPyD seguirían siendo las cosas que hay que hacer y alguien debería hacerlas.